12 de junio 2017 - 00:00

Un triunfo que allanará el camino de las reformas

París - Las elecciones legislativas que se celebraron ayer son una etapa más en el camino al poder de Emmanuel Macron. El "Kennedy francés", como muchos lo llaman, parece tranquilo, controlado, tal vez incluso relajado. Pero la apariencia exterior engaña. En Francia ya está en marcha la revolución pacífica que emprendió él y su partido, La República En Marcha.

El primer acto fue el pasado 7 de mayo, cuando Macron fue elegido presidente, el más joven de todos los tiempos. Hasta entonces, el exministro de Economía y banquero de inversiones había sido considerado un "outsider", al moverse fuera de los dos grandes partidos que tradicionalmente se alternaron en el poder.

El segundo acto es la previsible arrolladora victoria que consiga en las elecciones que definen la Asamblea Nacional, el parlamento francés.

Los resultados definitivos no se conocerán sin embargo hasta la segunda ronda de estas elecciones, dentro de una semana. A algunos, esta situación les recuerda lo vivido con el presidente conservador Jacques Chirac, que hace 15 años consiguió 365 escaños con su partido UMP, todo un récord.

Con una mayoría parlamentaria, el presidente centrista podría poner en marcha reformas que permitirían a su país armarse para combatir el terrorismo, así como intentar mejorar la economía. Francia tiene una elevada tasa de desempleo del 10% y un endeudamiento que supone el 96% del Producto Bruto Interno (PBI).

"Es una sólida mayoría lo que necesita para que mañana pueda actuar, sobre todo contra la calle", dijo el hombre de confianza de Macron y exafiliado del Partido Socialista François Patriat en declaraciones al semanario Journal de Dimanche.

Con ello se refería a la previsible flexibilización de la ley laboral, lo que con toda seguridad llevará a protestas. Macron quiere impulsar la reforma en un proceso rápido, por decreto, lo que generará descontento.

Los candidatos de su partido para los diferentes distritos electorales provienen de diferentes campos, pero muchos de ellos son debutantes en política. En el sur del país incluso se presentó a los comicios la extorera Marie Sara.

El gran número de novatos que llegarán al Parlamento suscita muchos interrogantes, entre otros si serán capaces de respetar la disciplina de partido. Los numerosos diputados tendrán que "ser asesorados con cautela para evitar que haya confusión", dijo el mandatario, según le cita diario Le Canard Enchaîné.

En el Gobierno de Macron hay miembros que provienen de distintas formaciones políticas: el primer ministro Edouard Philippe, de los conservadores; el ministro de Relaciones Exteriores, Jean-Yves Le Drian, es un exsocialista; mientras que la titular de Defensa, Sylvie Goulard, es del centro.

Además, el ministro de la Vivienda, Richard Ferrand, un estrecho colaborador de Macron, está siendo noticia desde hace semanas por un negocio inmobiliario.

"Monsieur le Président de la République", así reza el título oficial del Parlmento, se mantiene al margen de estos comicios. En las últimas semanas fue encadenando diversas tribunas internacionales: se reunió con el líder del Kremlin, Vladímir Putin, y estrechó la mano de forma ostensiblemente enérgica al presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Especialmente estrecha es la relación con Alemania. Su primer viaje al extranjero le llevó a Berlín, donde se entrevistó con Angela Merkel.

Agencia DPA

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