Un vengador que nadie puede tomar en serio

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«Días de ira» (Law Abiding Citizen, EE.UU., 2009, habl. en inglés). Dir.:F. Gary Gray. Int.: J. Foxx, G. Butler, C. Meaney, B. McGill, L. Bibb.

Bien filmada y actuada, esta película tiene un guión retorcido y poco verosímil que si bien aporta algunas sorpresas inesperadas, pronto va sucumbiendo ante su falta de credibilidad.

Todo empieza como un policial muy dramático y realista, con Gerard Butler, esposo y padre, asaltado en su casa por dos delincuentes desalmados que violan a su mujer y matan a su hijita. Los criminales son atrapados pero la justicia falla al hacer un pacto con uno de ellos para que declare contra el otro, lo que deriva en una pena muy suave para el peor de los reos, lo que el padre en busca de justicia achaca al accionar de su pragmático abogado interpretado por Jamie Foxx.

Pasan diez años, y cuando a uno de los delincuentes le llega la hora de la pena de muerte en forma de inyeccion letal, la ejecucion se convierte en una especie de sesion de tortura debido al intercambio de los compuestos químicos «indoloros». Queda claro que está empezando una venganza sádica y complicada, pero lo que el otrora abogado, ahora fiscal, no sabe, es que involucrará a todos los que intervinieron en el caso, y con los métodos más extraños y difíciles de impedir, ya que aquel aparentemente sencillo padre de familia, en realidad era un cerebro oculto de agencias de seguridad expertas en el arte de matar.

Eso de que un super genio asesino se ponga al servicio de una causa justa, no sólo para tomar la justicia en su propias manos, sino para darles una lección a los miembros del poder judicial, le da un toque políticamente incorrecto a este thriller demasiado tirado de los pelos para ser tomado en serio. Los gadgets para asesinar gente a distancia a veces aportan interés, igual que las numerosas escenas de acción y violencia, pero otro problema que tiene la película es que los dos oponentes, es decir el vengativo Butler y el fiscal Foxx, son casi desagradables por igual, y por otro lado faltan buenos actores secundarios en el reparto. Eso sí, los efectos especiales, la música y la fotografía son de primer nivel.

D.C.

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