Brasilia - El presidente de Brasil, Michel Temer, admitió ayer que en 2011 viajó junto a su familia en un avión particular del empresario Joesley Batista, dueño de la multinacional cárnica JBS y que lo acusa de corrupción, aunque dijo que desconocía de quién era la aeronave.
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Un día después de que la Presidencia lo negara y de que alegara que en la agenda oficial no consta en esa fecha ningún viaje del entonces vicepresidente, el jefe de Estado admitió ayer que el 12 de enero de 2011 sí viajó al estado de Bahía (nordeste) junto con su familia en un avión particular.
La Presidencia había dicho en la víspera que Temer hizo un viaje a Bahía en esa época, pero alegó que lo realizó en un avión de la Fuerza Aérea Brasileña (FAB), algo que quedó desmentido.
"El (entonces) vicepresidente Temer no sabía a quién pertenecía la aeronave y no pagó por el servicio", dijo ayer el nuevo comunicado oficial.
En el testimonio que hizo ante la Fiscalía en el marco de un acuerdo de colaboración con la Justicia a cambio de reducciones en sus condenas, el empresario Joesley Batista reveló el viaje para mostrar que tenía una relación muy próxima con Temer, algo que éste insiste en negar.
Debido a esa delación, que incluyó una grabación subrepticia en la residencia oficial, el presidente está siendo investigado por el Supremo Tribunal Federal por corrupción pasiva, obstrucción a la Justicia y asociación ilícita.
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