25 de mayo 2015 - 00:00

Una activista, el nuevo rostro de Barcelona

Madrid - Ada Colau encarna mejor que nadie los cambios que está viviendo el escenario político en España: si las últimas elecciones se caracterizaron por la irrupción de nuevos partidos emergentes que en muy poco tiempo lograron gran fuerza, la política barcelonesa pasó de liderar la lucha antidesalojos a alcanzar la alcaldía de la segunda ciudad de España.

La política de 41 años empezó a ser conocida públicamente en 2009, cuando, como una de las fundadoras de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca en Barcelona, empezó a luchar contra los desalojos de quienes en medio de la crisis económica española no podían hacer frente al pago de sus viviendas.

Pero no fue hasta el año pasado cuando dio el salto a la política para crear Guanyem Barcelona, una plataforma ciudadana que pretendía unir fuerzas para los comicios municipales.

Fue el germen de Barcelona en Comú (BComú), la agrupación que congrega a partidos de izquierda y ecologistas catalanes -Esquerra Unida i Alternativa, Equo, Iniciativa per Catalunya Verds, Procés Constituent-, además de contar con el respaldo de Podemos, el partido que lidera Pablo Iglesias.

Pero antes de política, Colau fue sobre todo activista: desde que comenzó a protestar contra la Guerra del Golfo, no dejó de hacerlo en otras causas como en los movimientos antiglobalización o la invasión de Irak en 2003. Sin embargo, fue su lucha por el derecho a una vivienda digna la que impulsó su imagen pública, primero en el Movimiento por una Vivienda Digna en España y después en la Plataforma de Afectados por la Hipoteca.

El auge de la actividad de los indignados con el movimiento 15-M y la plataforma Democracia Real Ya, nacidos en 2011 también en vísperas de las elecciones municipales y regionales, fueron cruciales para Colau.

Su causa por la reforma de la política de vivienda centró gran parte de su campaña para estas elecciones, pero también saltaron a los titulares otras propuestas más polémicas, como la creación de una moneda propia para Barcelona.

Su candidatura contó con el respaldo público de figuras como el expresidente uruguayo José Mujica, que se reunió con ella el viernes durante una visita privada a Barcelona, y el intelectual estadounidense Noam Chomsky, cuyo respaldo provocó uno de los momentos más polémicos de la campaña.

El diario local La Vanguardia incluyó el nombre de la política en una información sobre el que fue líder de la red terrorista Al Qaeda, Osama bin Laden. Al informar que en la lista de objetos encontrados en su escondite antes de ser abatido se encontraba un libro de Chomsky, el diario aprovechaba para señalar que el intelectual acababa de apoyar con su firma a Colau. "Muchos lo habían intentado, pero sólo la Vanguardia me ha pillado: Bin Laden!", bromeaba la propia Colau poco después en su cuenta de Twitter.

Como candidata de la capital de Cataluña y en medio del órdago independentista lanzado por el Gobierno regional de Artur Mas al de Madrid, no acabó de definirse durante la campaña. "No soy independentista. Ni catalana ni española", se limitó a decir, aunque aseguró "apoyar el derecho a decidir".

Los analistas señalan que logró atraer votos tanto del sector catalanista como a la izquierda no nacionalista. "Su candidatura parece haber agrietado ligeramente las fronteras identitarias" en Cataluña, comentó un analista del Diario.es.

Agencia DPA

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