17 de marzo 2015 - 00:00

Una agenda urgente y de elevado riesgo

Tel Aviv - La agenda de trabajo del próximo primer ministro de Israel, ya sea Benjamín Netanyahu (Likud) o Isaac Herzog (Campo Sionista), aparece colmada de compromisos.

Los palestinos. Son para ambos el problema más urgente, ya que el mes que viene la Autoridad Palestina llevará a la Corte Internacional Penal de La Haya la cuestión de los crímenes de guerra que imputa a Israel. "Deberemos comprometernos pronto para impedir que nuestros militares sean llevados frente a los tribunales", dijeron Herzog y su aliada, Tzipi Livni, en la campaña electoral.

Además, el Ejército teme que las dificultades económicas atravesadas por la AP (también por el congelamiento de fondos impulsado por Netanyahu) pueda desestabilizar la situación en Cisjordania. A inicios de mes el ejército simuló la represión de esperadas manifestaciones palestinas, acompañadas por atentados terroristas. Con la AP existe la necesidad inmediata de reforzar la cooperación de seguridad. En perspectiva, permanece abierta la cuestión de la reanudación de negociaciones.

Irán. A principios de mes, Netanyahu habló ante el Congreso estadounidense convencido de que representa el último bastión para impedir un acuerdo entre las potencias del 5+1 y Teherán sobre el plan nuclear iraní. Tanto Herzog como Netanyahu quieren impedir la firma del acuerdo, o al menos perfeccionarlo en sintonía con el Gobierno de Barack Obama. Por ejemplo, obteniendo de Estados Unidos el permiso preventivo a un blitz militar de Israel si Irán desatendiera sus compromisos y si, tomando por sorpresa al mundo, un día fabrica bombas nucleares.

Las relaciones con Estados Unidos y la Unión Europea. En los años de Gobierno de Netanyahu, los vínculos de Israel con la comunidad internacional se fueron deteriorando gradualmente. Uno de los compromisos prioritarios del nuevo premier será reconstruir relaciones de confianza recíproca y alejar el peligro de sanciones económicas a causa de la política de colonización.

La cuestión social. Este tema dominó la campaña electoral, en especial la inflación, la salud, el desempleo y la vivienda. Se invoca desde muchos sectores un nuevo orden de prioridades en la distribución de los fondos públicos: desatendiéndolos, por ejemplo, de las colonias (según las sugerencias de la izquierda laborista) o lanzando una lucha frontal contra los grandes monopolios del país, entre ellos bancos y aseguradoras, como predica el partido centrista Kulanu.

El terrorismo en las fronteras. En torno a Israel -en el Sinaí, en Gaza, en el sur del Golán- pululan grupos armados islámicos, en parte vinculados a Irán o a la Hermandad Musulmana, que podrían aprovechar alternancias de poder en el Estado judío para lanzar ataques. Quien sea que resulte electo como primer ministro deberá permanecer en máxima alerta desde el primer día de trabajo.

Agencia ANSA

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