9 de septiembre 2016 - 00:00

Una alternativa a la estrategia policial

 Cuando el entonces presidente José Mujica hizo oficial en 2012 su proyecto para legalizar la compraventa de marihuana con el objetivo primario de acorralar a las mafias e impedir el tráfico de sustancias más peligrosas por la falta de control, las reacciones fueron encontradas.

El plan equilibró la balanza entre los defensores de la represión y la persecución, que han dictado en todo el mundo el paso de las políticas sobre drogas, y quienes apoyaban alguna alternativa.En ese sentido, Uruguay hizo propios muchos de los argumentos que difunde la Comisión Latinoamericana de Drogas y Democracia, encabezada por los expresidentes Fernando Henrique Cardoso de Brasil, César Gaviria de Colombia y Ernesto Zedillo de México, y también del reconocido escritor peruano Mario Vargas Llosa. De acuerdo con sus postulados, la política actual no condujo a una merma del consumo en ningún país del mundo, ni siquiera en las grandes potencias, y por el contrario, fue en aumento. En el último siglo los carteles de la drogas se sofisticaron, cuentan con redes sólidas para el trasiego de su mercadería y el poder para intimidar y acorralar a poblaciones enteras. Es México el mejor espejo para detallar esa crisis. Desde que el Gobierno de Felipe Calderón (2006-2012) lanzó hace diez años una guerra directa contra las organizaciones que controlaban el mercado, más de 200.000 personas murieron y otras miles continúan desaparecidas. Un desastre humanitario que no tuvo efectos en la comercialización y que derivó en la fundación de grupúsculos más sanguinarios y en su penetración en los organismos del Estado.

Naciones Unidas, no obstante, considera que un cambio en el paradigma de la lucha contra el narcotráfico como la que aplicará Uruguay no tiene garantizado el éxito. En un informe divulgado el año pasado, el organismo de la ONU encargado del control de los estupefacientes reiteró su "honda preocupación" por el hecho de que Uruguay se haya convertido en el primer país del mundo en legalizar la compraventa, distribución y consumo de cannabis. Este cuerpo vaticina que el paso dado por Uruguay "afectará negativamente a la lucha contra la droga", en especial contra la marihuana, en otros países, y recordó que la normativa "es incompatible con lo dispuesto" en la convención de 1961 que promueve la prohibición.

Con todo, Uruguay se encamina a romper el hielo con una medida que, en cualquier caso, marcará predecentes.

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