6 de junio 2017 - 00:00

Una caja de resonancia de la “primavera árabe”

Doha - Las denuncias de las monarquías conservadoras del Golfo Pérsico sobre la supuesta laxitud de Qatar en la lucha contra el financiamiento del terrorismo son antiguas.

Desde la emergencia de ese emirato en los escenarios regional e internacional a fines de los años 1990, el rico emirato gasífero, aliado de Estados Unidos, alentó el desarrollo de movimientos islamistas, que apoyó directa o indirectamente en los países donde tuvo lugar la "primavera árabe".

Qatar es considerado uno de los principales financistas de la Hermandad Musulmana de Egipto, un grupo sunita que es considerado el padre de todos los movimientos islamistas. Asimismo, de grupos afines a esa cofradía en países como Siria, Libia y Túnez.

Qatar fue uno de los principales apoyos de Mohamed Mursi, miembro de la Hermandad Musulmana, primer presidente democráticamente elegido de Egipto y derrocado en 2013 por el entonces jefe de las Fuerzas Armadas y actual presidente, Abdelfatah al Sisi.

Qatar acoge a dirigentes de primer nivel de la Hermandad Musulmana, cofradía revolucionaria calificada de "terrorista" por Egipto, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, como es el caso de Yusef al Qaradaui, considerado uno de sus jefes espirituales.

El exdirigente del movimiento islamista palestino Hamás, Jaled Meshal, también se encuentra en Qatar. Además, los talibanes afganos tienen allí una oficina.

En 2010, una nota diplomática estadounidense, revelada por WikiLeaks, calificó a Qatar como el "peor en la región" en lo referente a la cooperación con Washington para cortar la financiación de grupos extremistas.

Tras el atentado contra el semanario satírico Charlie Hebdo en París en enero de 2015, funcionarios franceses también acusaron a Qatar de connivencia.

La cadena de TV Al Yazira, fundada hace más de veinte años por el Gobierno, tiene unas 80 oficinas en todo el mundo y emite en varios idiomas. Fue considerada la caja de resonancia de los movimientos de la "primavera árabe". Pero sus detractores consideran su línea editorial demasiado favorable a los islamistas.

En 2014, tres de sus periodistas en Egipto fueron condenados a severas penas por haber "falsificado informaciones" de apoyo a los partidarios de Mursi.

Agencia AFP

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