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Una campaña plagada de peligros y dudas

El Gobierno del primer ministro saliente Ehud Olmert había amenazado con la entrada de los tanques en el caso de que el movimiento islamista Hamás y otras organizaciones palestinas continuaran lanzando cohetes y granadas de mortero contra ciudades israelíes limítrofes. Pero pese al baño de sangre y a la destrucción de infraestructuras de Hamás como cuarteles, túneles o polvorines, fueron disparados más de 400 cohetes contra Israel en sólo ocho días.
Entre los cohetes no sólo se encontraban Qassam de fabricación artesanal y de un radio de alcance reducido, sino también numerosos Grad, que pueden volar 30 kilómetros e impactar así en un área en el que viven casi un millón de los 7,3 millones de habitantes de Israel.
Por todo ello, el gabinete de seguridad israelí decidió que «Plomo Fundido» entrara en una segunda fase, cuyo objetivo será tomar el control sobre los territorios desde los que se lanzan los cohetes que, según recuentos israelíes, han dejado 32 muertos en siete años.
Israel retiró hace ya más de tres años sus soldados y sus asentamientos de la superpoblada Franja de Gaza, en la que en una superficie de apenas 10 por 40 kilómetros, viven casi un millón y medio de palestinos. Un portavoz del Ejército aseguró que no es la intención de Israel la de reconquistar el territorio. Pero por el momento no está claro hasta dónde pretende llegar Israel con sus ataques.
Optimistas
Las perspectivas más optimistas hablan incluso de la desarticulación del brazo armado de Hamás y la devolución del control de Gaza a la Autoridad Palestina del presidente Mahmud Abás (Abú Mazen), que ha perdido todo poder en la Franja desde que los islamistas tomaran por la fuerza el territorio hace casi un año y medio.
No obstante, Hamás dispone de más de 16.500 hombres armados, a los que se unen miles de milicianos de otras fracciones palestinas. Se trata pues de un verdadero Ejército. Los servicios secretos israelíes creen además que Hamás ha excavado túneles y los ha llenado de explosivos, y que también ha colocados coches bomba en las calles para hacerlos explotar al pasar las tropas.
El diario Haaretz instó por ello a la cautela al efectuar previsiones acerca de la operación. «Sería mejor acortar los sueños antes de que se conviertan en una larga pesadilla, y limitar la operación de tierra a metas más modestas», señaló.
Cálculos
El ministro de Defensa, Ehud Barak, aseguró que la operación «no será fácil ni corta». De todas maneras, analistas de la televisión israelí estiman que una operación larga beneficiaría a Hamás, que podría presentarse ante los palestinos como una organización fuerte capaz de resistir ante un enemigo muy superior militarmente. Pese al alto número de víctimas ya registradas, Hamás podría presentar de por sí como una victoria el final de la operación.
Por el momento, el grupo islamista se muestra desafiante y promete convertir Gaza en una «tumba» para los soldados israelíes. Su líder político en el exilio, Jaled Meshal, amenazó también con la captura de soldados israelíes, después de mantener ya secuestrado desde junio de 2006 en la Franja de Gaza al joven cabo Gilad Shalit.
La operación tiene lugar en plena campaña electoral israelí de cara a los comicios generales del 10 de febrero. Por ello, su desenlace será decisivo para la actual coalición de gobierno liderada por el centrista Kadima de Olmert y su ministra de Relaciones Exteriores, Tzipi Livni, y el Partido Laborista de Barak.
En una sociedad altamente identificada con su Ejército sería desastroso para el actual gobierno un alto número de víctimas entre los militares israelíes. Por ello, Olmert se dirigió ayer especialmente a las madres de los soldados y les aseguró que no había más alternativa que entrar con los tanques en Gaza si se quería proteger a la población civil israelí de los ataques de Qassam.
«Hoy puedo mirarlas a cada una de ustedes a los ojos y decirles que hicimos todo lo que pudimos antes de lanzar la operación. Resultó ser inevitable», afirmó. En la misma línea, el presidente Shimon Peres dijo además esperar que la operación sirva para devolver a casa a Shalit.
Agencia DPA


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