24 de marzo 2011 - 00:00

Una comedia búlgara amable y melancólica

«El mundo es grande y la salvación está a la vuelta de la esquina» permite ver lindos paisajes y burlarse de maldades del comunismo, el poscomunismo y el Gobierno italiano que maltrató a los refugiados.
«El mundo es grande y la salvación está a la vuelta de la esquina» permite ver lindos paisajes y burlarse de maldades del comunismo, el poscomunismo y el Gobierno italiano que maltrató a los refugiados.
«El mundo es grande y la salvación esta a la vuelta de la esquina» (Bulg.-Al.-Esl.-Hung., 2009, habl. en búlgaro). Dir.: S. Komandarev. Guión: S. KoD. Milic, Y. Datchev, I. Trojanow. Int.: M. Manojlovic, C. Ljubek, A. Papadopulu.

Ya no dicen «El mundo es ancho y ajeno», como tituló el peruano Ciro Alegría su novela más famosa y amarga. Hoy el mundo es grande y la salvación está a la vuelta de la esquina. El detalle es que no sabemos cuál esquina. Pero al menos esta historia ya no es amarga sino agridulce, y tiene final feliz, aunque el mundo siga siendo ajeno y la salvación, en fin, quizá sea tarde cuando la encontremos.

De eso habla esta comedia melancólica búlgara. Por un fatal accidente en que mueren sus padres, un joven pierde la memoria. Para hacer que la recupere invade el hospital su vitalísimo abuelo, campeón de bares, backgammon y ciclismo. De solo verlo, el pibe pide que lo echen. Pero el veterano se sale con la suya, y sale a la ruta en un tándem, o doblecleta, como le digan, con el muchacho, que poco a poco irá recordando algunas cosas.

Todo ello nos permite ver lindos paisajes (pedalean por Alemania, Eslovenia y Bulgaria), y también aviva nuestra memoria con el recuerdo de algunas maldades y necedades del comunismo, el poscomunismo, y, sobre todo, el gobierno italiano que ya antes de Berlusconi tenía por hábito maltratar a los refugiados. La película no es la octava maravilla, pero llegó a estar entre las nueve prefinalistas al Oscar para mejor extranjera, ya que, como quien dice, es adecuada al gusto del público y los votantes. Tiene una historia familiar en el entorno de una historia general, ternura, gente querible, situaciones soportables, abuelo pintoresco que todavía da lecciones, una linda chica sin mayores exigencias en el camino (pero será la chica de su vida para el muchacho), el reencuentro con la abuela, el triunfo barrial, etc., todo hábilmente equilibrado como para apreciar cómo funcionaban algunas cosas más allá de la propaganda política, y sonreír. Las ideologías, las banderas, las proclamas pasan, la gente queda, como decía Carl Sandburg. Lástima que a veces queda bastante magullada, por decir lo mínimo.

Figura clave, el serbio con facha de gitano Miki Manojlovic, actor de Emir Kusturica («Papá salió en viaje de negocios», «Underground», «Gato negro, gato blanco») y de Goran Paskaljevic («Tiempo de milagros», «La otra América», «Como barril de pólvora»). Figura ascendente, Carlo Ljubek, alemán hijo de inmigrantes, lo que viene bien para su personaje, que olvidó su «bulgaridad» natal. Autor de la novela original, Ilja Trojanow. Hay traducción en castellano, «El mundo es grande y la salvación acecha por todas partes» (Tusquets, 1998).

P.S.

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