3 de agosto 2009 - 00:00

Una comedia con ecos del Descueve

Carla Peterson y Griselda Siciliani son las dúctiles protagonistas de «Corazón idiota», comedia con algunas constantes expresivas del Descueve.
Carla Peterson y Griselda Siciliani son las dúctiles protagonistas de «Corazón idiota», comedia con algunas constantes expresivas del Descueve.
«Corazón idiota». Dir.: A. Frenkel, C. Casella y D. CúInt.: C. Peterson, G. Siciliani y elenco. (Paseo La Plaza).

Quien haya visto otras obras del grupo El Descueve no podrá dejar de asociar el formato, los contenidos, ni el lenguaje de este «Corazón idiota» con algunas de las constantes expresivas del teatro-danza de Ana FrenCarlos Casella y Daniel Cúparo, que ya se habían observado en «Hermosura» y en «Patito Feo».

Una dinámica atolondrada rige la obra y compromete a las protagonistas y a los músicos acompañantes, que cumplen varias funciones dentro del espectáculo, cantando, actuando o bailando. Aquí, los sobrevivientes del «Descueve» (además de los directores, el diseñador de luces Gonzalo Córdova y el músico Diego Vainer) se corren de sus habituales preocupaciones temáticas para integrarse, gustosamente, a lo que podríamos denominar la exaltación del «star system», por la creciente popularidad televisiva de las promocionadas Carla Peterson y Griselda Sicialiani.

La audacia, el surrealismo y lo anticonvencional de otras experiencias artísticas del grupo de creadores es reemplazado aquí por las alternativas y los devaneos y delirios de dos amigas dentro de los códigos de la comedia lunática.

Con humor corrosivo, algunas reflexiones sobre el universo femenino donde los músicos se transforman en dóciles «partenaires», música entre rockuera y melancólica apuntando al romanticismo trasnochado siempre presente en los espectáculos del Descueve, y con spots coreográficos típicos de Frenkel/Casella (y ahora también de Cúparo), el espectáculo es fresco, desestructurado y entretenido. Lo más atractivo son las actuaciones de Peterson y Siciliani, bellas criaturas a la deriva en el mundo glamoroso que las rodea e inconscientes de su soledad.

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