15 de noviembre 2017 - 00:00

Una crisis que convierte en vital la relación con Rusia y China

Para los analistas, el Gobierno podría suspender las cancelaciones de los bonos soberanos y proteger a PDVSA para no perder los ingresos por la renta petrolera.

París - El destino de Venezuela, con default parcial de su deuda y bloqueada por las sanciones estadounidenses, depende más que nunca de sus aliados ruso y chino, tras una reunión sin acuerdo con sus acreedores, señalaron varios economistas.

El presidente Nicolás Maduro había convocado a los acreedores tras anunciar su voluntad de reestructurar su deuda exterior, estimada en 150.000 millones de dólares, ya que apenas dispone de 9.700 millones de reservas y debe desembolsar al menos 1.470 millones antes de final de año, y otros 8.000 millones en 2018.

Ayer, Venezuela y su petrolera PDVSA entraron en default parcial, según las agencias Standard & Poors y Fitch (ver aparte).

"Las cuentas no cuadran. Los tenedores de bonos tienen razones para estar alarmados", afirmó el economista venezolano Orlando Ochoa. "Venezuela está paradójicamente al borde del precipicio financiero, a pesar de contar con los recursos para hacer un cambio de orientación económica petrolera, lo cual le permitiría organizar un plan de recuperación", explicó.

"Una reestructuración nunca es sencilla. Pero con las sanciones impuestas por los estadounidenses, aún lo es menos", advirtió un especialista del mercado de la deuda bajo condición de anonimato.

A finales de agosto, Washington prohibió a sus bancos y sus ciudadanos comprar nuevas obligaciones o negociar acuerdos con el Gobierno venezolano.

"Es un poco tarde para reestructurar la deuda", subrayó Ludovic Subran, jefe economista de la aseguradora Euler Hermes, quien tampoco cree en la venta de activos como vía para solucionar la situación financiera en Venezuela. "Y de todas formas, ¿quién estaría dispuesto a comprar en el contexto actual?", se preguntó.

Para sortear las sanciones estadounidenses, Maduro cuenta con Rusia y China, dos aliados a los que Caracas debe 8.000 y 28.000 millones de dólares respectivamente.

"Es verdad que acreedores como estos dos países pueden intervenir", reconoció el especialista de mercados de deuda.

La cuestión es saber si todavía están dispuestos a mantener su apoyo financiero al país petrolero.

De momento, nada da a entender lo contrario. Pekín declaró ayer que su cooperación con Caracas "se desarrolla normalmente", y Moscú tiene previsto firmar hoy un acuerdo para reestructurar 3.000 millones de dólares de deuda venezolana.

Para Ochoa, no obstante, todo esto es "especulativo". "Parece que ambos países llegaron al límite", apuntó.

"Claro que Rusia tiene interés, políticamente, en ayudar a Venezuela", admitió Subran. "Pero el problema solo se pospondría", pues los mercados ya identificaron al país petrolero como el mayor riesgo actual para las inversiones.

El peligro para Venezuela, otrora el país más rico de América Latina, es verse apartado de los mercados, como su grupo petrolero, PDVSA, y tener que encarar embargos de activos y filiales en el extranjero.

Para salir de esta situación, Caracas podría permitirse "un pequeño subterfugio", apuntó Subran, quien cree que "podría entrar en default solo en la parte soberana, pero proteger PDVSA".

"Si la compañía cae en default, los activos podrían ser embargados y por tanto ya no habría ingresos del petróleo, así que no sería posible financiar la cuenta corriente", añadió.

"Tiene sentido", confirmó Ochoa. "Los bonos de la República son más propensos a ser negociables. Los de PDVSA enfrentarían dificultades más inmediatas".

Agencia AFP

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