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Una disyuntiva que cruza al gabinete en Jerusalén
Israel intensificó ayer su despliegue militar en Gaza, penetrando en centros densamente poblados y movilizando a sus reservistas.
El primer ministro israelí, Ehud Olmert, dijo ayer que Israel se acerca a su objetivo en la Franja de Gaza, pero anunció una continuación de los combates. Según medios israelíes, un plan para la «fase tres» de la operación Plomo Fundido prevé un ataque a las ciudades densamente pobladas de la Franja de Gaza, algo que había evitado hasta ahora el Ejército israelí. Para probar, las tropas terrestres entraron ayer un kilómetro en la Ciudad de Gaza dejando doce combatientes palestinos muertos tras fuertes enfrentamientos.
El general israelí Jair Galant advirtió, en una entrevista con el diario israelí Yediot Ahronot publicada ayer, sobre un «error histórico» si la operación se frena en estos momentos y se pronunció a favor de reconquistar parte de la Franja de Gaza en el marco de la «fase tres».
«Si paramos ahora la operación, en el próximo conflicto los cohetes (lanzados desde Gaza) tendrán un alcance hasta Tel Aviv», dijo al diario.
Sin embargo, cuanto más tiempo se quede el Ejército en la Franja de Gaza, mayor es el peligro de que aumenten las bajas israelíes, algo que Hamás podría convertir en un éxito. En vista de las protestas internacionales de estos días, analistas israelíes señalaron los grandes daños diplomáticos para Israel en el caso de nuevos ataques en Gaza, donde la cifra de muertos roza los 900 y la de heridos supera los 3.500.
El llamamiento del Consejo de Seguridad de la ONU en la noche del viernes a un inmediato y duradero alto el fuego en la Franja de Gaza fue visto en Israel como una derrota dolorosa. «La decisión del Consejo de Seguridad nos ata mucho las manos», dijo ayer el viceministro de Defensa israelí, Matan Vilnai. Especialmente decepcionante fue que Estados Unidos, el aliado más importante de Israel, se abstuviera en la votación.
Abismo
La derrota diplomática profundizó todavía más el abismo dentro del Gobierno israelí, que en vista de las diferencias de opinión está dividido sobre cuál es el procedimiento correcto a seguir en la Franja de Gaza.
La ministra de Relaciones Exteriores hebrea, Tzipi Livni, se pronunció, según medios israelíes antes de que la ONU lo hiciera, a favor de declarar la victoria y retirarse de Gaza unilateralmente. También el ministro de Defensa, Ehud Barak, quiere poner fin cuanto antes a la campaña sangrienta, según medios de prensa. Sin embargo, Olmert exigió una continuación de las duras batallas por aire y tierra. Al contrario que Livni y Barak, que pese a su rivalidad deben trabajar codo a codo, él no es candidato a las elecciones parlamentarias que se celebrarán en un mes en Israel y por ello tiene menos que perder.
Mientras tanto, el ministro de Relaciones Exteriores alemán, Frank Walter Steinmeier, conversó ayer con la cúpula israelí. Israel quiere evitar a cualquier precio una vuelta al statu quo previo al ataque militar, cuando diariamente caían en su territorio cohetes disparados desde la Franja de Gaza. Y Hamás rechaza un alto el fuego a largo plazo con Israel, así como el envío de tropas u observadores internacionales a Gaza.
Israel, por su parte, no quiere vincular directamente a Hamás en un acuerdo de alto el fuego en la Franja de Gaza porque ello supondría dar valor político al que considera régimen de una organización terrorista. Sólo unos pocos creen sin embargo en Israel que sea una posibilidad real la destrucción completa del movimiento islamista, que hace tres años venció en elecciones democráticas en los territorios palestinos.
Agencia DPA


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