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Una eventual derrota judicial que apuntalaría la victoria
Hace dos años, con un éxito histórico, Obama logró cumplir una de sus promesas electorales. Gracias a ella, cerca de 32 millones de estadounidenses pasarían a contar con un seguro médico.
Pero las filas republicanas no cejaron en su empeño de echar abajo la medida. Su principal objeción se refiere al capítulo según el cual todo estadounidense debe contratar una póliza sanitaria, bajo amenaza de multa. Ese «mandato individual» debería entrar en vigor en 2014, pero numerosos estados apelaron ante la Corte Suprema, pues consideran que limita la libertad personal garantizada por la Constitución.
El «mandato individual» es una parte central de una reforma que empieza a ponerse en marcha. Así, un millón de estadounidenses menores de 26 años ya han sido asegurados junto a sus padres. Y más de 20 millones de personas mayores se benefician de prevención gratuita. Además, por primera vez en la historia del país, las aseguradoras no podrán rechazar a clientes con antecedentes médicos.
Desde el primer día, la oposición conservadora amenazó con hacer fracasar la ley conocida como «Obamacare» (cuidado de Obama) en cuanto tuvieran oportunidad. «No se trata de qué hay de malo en garantizar un seguro a todos los ciudadanos estadounidenses», apuntó un asesor en el Congreso respecto de la disputa. «Se trata de una cuestión puramente partidista». Y es que los republicanos pretendían transformar la victoria de Obama en un arma contra él en medio de la batalla electoral.
Sin embargo, el propio oponente de Obama a la Casa Blanca, Mitt Romney, es un precursor de la reforma. Con él como gobernador, Massachusetts fue el primer estado que introdujo la atención sanitaria generalizada, algo de lo que Romney quiere desvincularse ahora. «Fuera el Obamacare», reclama a pocos meses de las elecciones. Pero desde su entorno se asegura que Romney ya está trabajando en otra reforma que se asemejaría bastante a la de Obama.
Así las cosas, una derrota de la reforma sanitaria en la Corte Suprema no jugaría necesariamente a favor de Romney, apunta el responsable de estrategia demócrata James Carville. «La mitad del electorado cree que toda esta historia es política», explicó ante las cámaras de la CNN. Si la reforma fracasa ante los tribunales y suben los costos sanitarios, el problema estaría en manos de los republicanos y los demócratas siempre podrían argumentar que ellos lo intentaron.
El movimiento republicano podría además servir para unificar las filas demócratas respecto de esta cuestión, apunta Chris Jennings, exasesor sanitario del expresidente Bill Clinton.
«La base del Partido Demócrata, que considera insuficiente la reforma (de Obama), consideraría el veredicto de la Corte Suprema como un ataque contra fundamentos políticos que consideran muy importantes, y eso podría unir a las bases del partido», explicó el ahora director de la asesoría Jennings Policicy Strategies. Así, «una derrota ante los tribunales podría dar alas a la participación en las elecciones a favor del presidente».
Agencia DPA


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