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Una fiesta completa
La vuelta olímpica de los jugadores con sus seres queridos. Un lindo espectáculo con todo el público aplaudiendo a un gran campeón que terminó invicto y no dejó dudas sobre el merecimiento del título.
Boca no aflojó ante la emoción y jugó con inteligencia para llevarse un triunfo final que lo convierte en la élite de campeones invictos (ver sexto) y en la historia de los grandes equipos del fútbol argentino.
Un equipo que no tuvo mucho brillo en su juego, pero a cambio sí una firmeza granítica, tanto que su arquero Agustín Orión sólo recibió 6 goles en los 19 partidos del campeonato.
Ayer, con la emoción de la vuelta olímpica encima y con el festejo permanente que estelariza este plantel desde hace una semana cuando se consolidó campeón, la premisa era terminar invicto, ganar ante su público y que la fiesta fuese completa.
Darío Cvitanich fue el autor del único gol, con un cabezazo tras gran centro de Walter Erviti y ya antes le habían anulado un tanto por posición adelantada.
All Boys es la contracara de Boca. Hizo un pobre campeonato y está en zona de Promoción. Es como si hubiera perdido la memoria de su juego lujoso y efectivo de la temporada pasada. Encima se quedó sin Juan Pablo Rodríguez, por golpear a la vista del árbitro Gabriel Favale (que se retiró del arbitraje con este partido) a Rolando Schiavi y nunca pudo superarlo. Boca lustró la chapa una vez más. Lleva 29 partidos invicto y si no se desarma será un equipo muy difícil de vencer, que puede hacer historia en el fútbol argentino.

