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Una ganancia oculta de los Estados Unidos
Enrique Blasco Garma
Las ventajas de haber construido el sistema financiero más competitivo del planeta generan dividendos extraordinarios para EE.UU. en materia de desarrollo económico, creatividad empresarial, avances científicos. Estos beneficios son ampliamente admirados, pero la estructura financiera le ha generado ingentes ganancias no reconocidas, más bien marginadas de las discusiones.
En el período 2000-2011, el sistema financiero de los EE.UU. produjo beneficios excedentes por 3,34 billones (millones de millones) de dólares, equivalente a un 22% del PBI de 2011. Esta cifra es consecuencia de la mayor apreciación de los activos externos de los norteamericanos respecto de sus pasivos. La valorización de los activos externos de ese país respecto de los activos norteamericanos en manos foráneas. Esta apreciación constituye una ganancia no incluida en los ingresos contabilizados, adicional a las remuneraciones pagadas por el sistema financiero a sus empleados, accionistas, impuestos, compras de insumos, etc. Declaramos oculta tal ganancia pues no la registra el PBI, debido a que sólo contabiliza movimientos de flujos reales y no cambios de valuación de activos y pasivos.
La ganancia extraordinaria, de 3,34 billones de dólares, surge del siguiente cálculo. Los déficits de cuenta corriente externa de EE.UU., en 2000-2011, sumaron 6,64 billones de dólares. Esto es, el mundo les financió ese monto, equivalente al 43% del PBI de 2011. Tales déficits en países con sistemas financieros emergentes hubiesen generado un mayor endeudamiento neto del país con el exterior, por un monto similar, esto es 6,64 billones de dólares.
A modo de ejemplo comparativo, los déficits de cuenta corriente de la Argentina sumaron 88.000 millones de dólares entre 1992 y 2001. En igual lapso, la posición externa neta del país empeoró en 74.500 millones de dólares.
En amplio contraste, la posición externa neta negativa de EE.UU. sólo empeoró en 3,3 billones de dólares, a pesar de sus 6,64 billones de dólares de déficits acumulados. Esto es, el país obtuvo un beneficio extra de 3,34 billones de dólares por intermediar en transacciones financieras con el extranjero.
Podría decirse que los EE.UU. actúan como un enorme banquero de inversiones o de negocios para el resto del planeta. La magnitud de las operaciones realizadas queda asentada en las cifras oficiales. A fin de 2011, los activos de norteamericanos en el exterior sumaban 21,1 billones de dólares, un 140% del PBI. Por su parte, los pasivos norteamericanos y activos de extranjeros en EE.UU. sumaban 25,2 billones de dólares, un 167% del PBI.
La mayor confianza de los inversores y ejecutivos de negocios, de todo el mundo, en la competitividad de los activos originados en EE.UU., tanto privados como de su deuda pública, es la que genera las ganancias extraordinarias estimadas. Mientras los norteamericanos invierten en activos extranjeros más riesgosos y rentables, los extranjeros adquieren bonos del Tesoro de Washington y otras colocaciones de menor rendimiento.
Un rasgo notable de estas transacciones internacionales es que la brecha entre activos y pasivos externos de EE.UU. radica en las tenencias de gobiernos extranjeros. En efecto, los privados extranjeros tienen activos norteamericanos por un monto de 15,3 billones de dólares, algo inferior a los activos estadounidenses privados en el exterior, 15,7 billones. La gran diferencia es que los gobiernos y entes oficiales mantenían 5,3 billones de dólares, prácticamente en su totalidad en obligaciones del Tesoro de EE.UU. Por el contrario, la gran confianza de que gozan las autoridades norteamericanas les permite arreglarse con apenas 0,5 billón de dólares en activos externos, principalmente oro y cuotas en el FMI. La fortaleza en su sistema releva a su Gobierno de requerir activos de estados extranjeros.
No sólo los gobiernos extranjeros compran «treasuries», los foráneos privados tenían bonos del Tesoro por 1,4 billón. Los extranjeros también poseían billetes dólar por 0,4 billón. De tal manera, los activos de extranjeros en EE.UU. sumaban 7,11 billones en colocaciones de poca o nula rentabilidad, otorgando una gran ventaja al sistema financiero de la primera potencia mundial. Por eso, a pesar de sus considerablemente menores activos externos totales, las colocaciones de EE.UU. obtuvieron ingresos corrientes por 740.000 millones de dólares en 2011. En cambio, las sustancialmente mayores de los extranjeros sólo consiguieron ingresos por 540.000 millones. Así y todo, esta ganancia (que está contabilizada) palidece frente al gran dividendo de 3,34 billones de dólares no registrados en las cuentas nacionales, entre 2000 y 2011, por diferencias en los valores de activos y pasivos.
Cuando señalamos las ventajas del sistema financiero norteamericano no nos ceñimos sólo a bancos y financieras. El sistema de confianza abarca a la estructura legal y política, la Justicia, las instituciones para asegurar activos, dirimir conflictos, la moneda y reglas estables, la infraestructura de pagos y transacciones, las comunicaciones, transparencia, competitividad y creatividad amplia de toda la sociedad. No obstante la rebaja de calificación de S&P a la deuda federal de Washington. Tampoco es irrelevante haber desarrollado el sistema bélico más poderoso y las mejores universidades y centros de investigación del planeta.
Frente a la sustancial ganancia oculta explicada rinden poco acuciantes los sostenidos déficits externos de su cuenta corriente, que promediaron el 4,4% del PBI en 2000-2011.


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