3 de febrero 2009 - 00:00

Una historia de desencuentros

Como lo acaban de experimentar en carne propia los hermanos diputados Rossi (Agustín y Alejandro) no será fácil hacer campaña por el Frente Peronista para la Victoria (sello kirchnerista) en el interior santafesino. Se entiende la resistencia del senador Carlos Reutemann a los planes de Néstor Kirchner de lograr una lista de unidad de cara a las elecciones legislativas de octubre de este año que le reserve un lugar expectante a su hombre en la provincia, Agustín «Chivo» Rossi, jefe de la bancada justicialista.
No es la primera vez que Reutemann se interpone en el camino de un Rossi. El año pasado, cuando Agustín Rossi aspiraba a la presidencia del PJ provincial. Eran los tiempos del conflicto con el campo y Reutemann se había alineado con los reclamos del sector. En ese contexto, para Néstor Kirchner hubiera sido demasiado perder una interna en Santa Fe con una lista encabezada por su principal referente en Diputados. Obligó pues a Rossi a declinar su candidatura a favor de una lista de unidad encabezada por el candidato de Reutemann, Ricardo Spinozzi, senador provincial. Pero, la orden no pasó fácilmente.
Exabrupto
El otro diputado Rossi, Alejandro, no pudo contener la bronca o bien fue el vocero de su pariente obligado a callar: «No lo vi (a Reutemann) en la década del 90 estar en el cordón industrial de Rosario cuando la desocupación llegaba al 30 por ciento», se despachó. «Sí lo vi defender sus intereses como productor sojero escudándose en su condición de senador de la Nación». El exabrupto casi hacer caer el acuerdo de unidad trabajosamente alcanzado.
Este cruce tenía un antecedente no demasiado lejano en el tiempo. Los Rossi que actúan en política son en realidad tres. A los dos hermanos diputados se suma un primo, Sergio «Sapo» Rossi, menos conocido que sus parientes, aunque en las gestiones de Fernando de la Rúa, Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner pasó por varios puestos nacionales de tercera línea. En octubre de 2005, el gobernador Jorge Obeid lo había designado ministro coordinador. Pero, la sangre tira, y la mañana del día que debía asumir el cargo, a Sergio Rossi le afloró la inquina contra el ex corredor de fórmula 1, en declaraciones al diario El Litoral: «Me sumé a esa propuesta (la de Jorge Obeid) y no a la de Reutemann. Reutemann es un dirigente que participó del menemismo y yo nunca compartí sus políticas. Tengo mucha más afinidad histórica e ideológica con Obeid». Debut y despedida. A horas de haber sido designado y sin llegar a asumir, «Sapo» Rossi fue separado del cargo por un Obeid que de ningún modo podía permitirse un enfrentamiento con Reutemann por motivos de terceros.
También en tiempos de Carlos Menem, algunos referentes justicialistas santafesinos, que se veían a sí mismos como «históricos», se retobaban contra el favoritismo nacional hacia Reutemann
-«nuestro problema es el Lole», mascullaban- pese a que el justicialismo provincial le debe al piloto su larga sobrevida después de unos años 80 signados por el dominio de la política provincial por parte de la polémica «cooperativa justicialista de Santa Fe».
Advertencia
El año pasado, Alejandro Rossi había hecho una advertencia: «Ya habrá oportunidad para dirimir con el voto de los afiliados las diferencias que tenemos (con Reutemann). El año próximo hay internas para elegir candidatos a senadores y diputados nacionales y nosotros vamos a ratificar, en esta oportunidad, todas las disidencias ideológicas que tengamos con el senador Reutemann».
La hora ha llegado. Pronto se sabrá si los Rossi deberán librar batalla contra su karma o si Néstor Kirchner logrará una vez más evitarlo.

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