31 de agosto 2012 - 00:00

Una lección para todos

Una lección para todos
 «Tomamos riesgos, sabíamos que tomábamos riesgos, pero las cosas se han dado en nuestra contra. Por lo tanto no tenemos razones para quejarnos, pero nos sometemos a la voluntad de la Providencia, determinados a seguir haciendo lo mejor que podamos hasta el fin». Esta frase, escrita por Robert F. Scott a fines de marzo de 1912 (días antes de morir congelado en su fallido viaje al Polo Sur), debiera ser el credo de quienes deciden sumergirse en el mundo de la inversión financiera: ser conscientes de los riesgos, tomar las medidas que podamos para paliarlos, no perder tiempo en quejas, aprender de ellos cuando nos equivocamos y finalmente «seguir haciendo lo mejor que podamos hasta el fin».

La batalla entre Scott y Amundsen por llegar al polo (o la gesta de Ernest Shacketon) deja también otra enseñanza a los inversores: no siempre el que tiene más capital y medios tecnológicos más evolucionados es el que gana, sino quien realiza una preparación cuidadosa, se equipa bien, mantiene objetivos sencillos y definidos y conoce a fondo «sus perros y esquíes» (papeles, operadores y mercado).

Con el 0,81 por ciento que cedió al cerrar en 13.000,71 puntos, ayer el Dow quedó perdedor para lo que va del mes (quien quiera buscar excusas o culpables que lo haga, pero que no olvide mirarse en el espejo). « ...puedo decir que éste es el principal factor (del éxito), la manera en que se equipa la expedición, en que cada dificultad es prevista y la precauciones son tomadas para enfrentarlas o evitarlas.

La victoria aguarda a quien tiene todo en orden -«suerte» lo llama la gente-. «La derrota es segura para quien se niega a tomar las precauciones necesarias a tiempo; esto es lo que llaman mala suerte». (Ronald Amundsen, 15 de diciembre de 1911, Polo Sur).

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