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Una medida necesaria que puede ser tardía
El precedente de la resolución que se aprobó en el Consejo de Seguridad de la ONU se encuentra en Bosnia. El organismo sancionó en 1993, en pleno conflicto de los Balcanes, la Resolución 816, en la que establecía una zona de exclusión aérea sobre territorio bosnio. Muhamed Sacirbey era entonces el embajador ante la ONU para Bosnia, cargo que ocupó hasta 2000 (en 1995-1996 fue ministro de Relaciones Exteriores tras el asesinato de su predecesor).
Sacirbey explica que una zona de exclusión aérea tiene un «valor inmediato». «Va a detener las fuerzas de Gadafi; hasta ahora sus pilotos no tienen miedo a que nadie se les enfrente. Pero si se aprueba una zona de exclusión áerea y la aviación de Gadafi viola la zona, sí que podría haber un enfrentamiento».
«En el caso de Bosnia -explica-, la zona de exclusión aérea desempeñó un papel crucial tanto psicológicamente como en la práctica». «Al final, estableció las bases para una intervención más amplia con ataques aéreos» llevada a cabo por la OTAN».
En este sentido, Sacirbey añade que una zona de exclusión aérea «no significa» que por violarla se vaya a responder con un ataque de manera inmediata, y defiende que hay que pensar en el próximo paso tras establecerla: una posibilidad sería una intervención aérea que anule las capacidades militares de Gadafi «de una manera resolutiva que no cause o cause en lo mínimo víctimas civiles».
Sacirbey se lamenta de que en el caso de Bosnia «se tardaron tres años y medio (desde el inicio del conflicto) en tomar una decisión», durante los cuales «murieron 200.000 personas por la limpieza étnica».
Para el funcionario, «el costo de la inacción puede ser más alto que el de tomar acción». Según explica, ahora los que se están pronunciando contra sus Gobiernos en el mundo árabe están «dando forma a su revolución con valores similares a los occidentales». «Si esto no es suficiente para una intervención de Estados Unidos, la Unión Europea y la OTAN, entonces los protagonistas de la revolución buscarán otros modelos, otras alternativas, que podrían incluir un modelo islámico».
Al ser preguntado sobre el porqué de la firme postura a favor de una zona de exclusión aérea por parte de Francia y el Reino Unido, el exembajador bosnio comenta: «Europa es mucho más dependiente que Estados Unidos en materia de petróleo. Si Gadafi gana, el petróleo ya no va a fluir, porque necesita trabajadores extranjeros para sacarlo y manejarlo». «Nadie va a ir a Libia con Gadafi si no es China, Venezuela o quizás Rusia».
Sin valor
Por su parte, Stuart Gottlieb, director de Estudios Políticos de Asuntos Exteriores del Instituto Jackson de la Universidad de Yale, cree que una resolución sobre la zona de exclusión aérea no tendría «valor» porque es «demasiado tarde». «Hace una semana habría tenido sentido, pero ahora Gadafi está tomando el este del país, donde está Bengasi, feudo de los rebeldes, usando tanques y fuerzas terrestres. No está utilizando aviones».
Para Gottlieb, las sanciones aprobadas por el Consejo de Seguridad sobre Libia «fueron un gran error» porque «no ayudarán» a resolver el conflicto: «Gadafi tiene miles de millones de dólares, tiene el petróleo, el Ejército y mercenarios». «Hubo sanciones contra Sadam Husein durante doce años y nada cambió, hace seis años que hay sanciones contra Irán y siguen con su programa nuclear».
«Además -apuntó-, el embargo de armas contra Libia por parte del Consejo de Seguridad hace que sea ilegal ayudar a los rebeldes».
Gottlieb también criticó la decisión del Consejo de Seguridad de la ONU de llevar el caso libio a la Corte Penal Internacional. «Con esta decisión hicieron que Gadafi tenga que luchar hasta el final, porque si se va del país, se expone a ser arrestado y enjuiciado ante la Corte, como pasó con el líder serbio Slodoban Milosevic».
Por otro lado, sobre la postura de la Liga Árabe pidiendo la zona de exclusión áerea, y que tiene el apoyo también de la Organización de la Conferencia Islámica, Gottlieb considera que es un doble juego: «Por un lado, quiere mostrar a la gente de la región que tiene su apoyo y a la vez dejan el peso de una posible intervención en el país a la ONU y Estados Unidos». «Es una postura fácil para ellos».
Agencia DPA


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