20 de octubre 2011 - 00:00

Una multitud desafió la amenaza de represión de Piñera. ¿Cede?

Santiago fue escenario ayer de algunos de los incidentes más graves desde el inicio de las protestas por una educación gratuita. El Gobierno de Sebastián Piñera ha quedado entrampado en un laberinto político.
Santiago fue escenario ayer de algunos de los incidentes más graves desde el inicio de las protestas por una educación gratuita. El Gobierno de Sebastián Piñera ha quedado entrampado en un laberinto político.
Santiago - A pesar de la amenaza de las autoridades de recurrir a la Ley de Seguridad del Estado para frenar los desórdenes, cientos de miles de estudiantes chilenos volvieron a salir ayer a las calles, con marchas que en Santiago derivaron en una de las jornadas más violentas desde el inicio de la campaña por una educación gratuita. Una vez aplacados los disturbios, el Gobierno de Sebastián Piñera sorprendió al usar un tono conciliador y afirmó que hará «mayores esfuerzos» para escuchar las demandas a favor de la educación gratuita.

En este segundo y último día de movilizaciones hubo también manifestaciones con choques en Valparaíso y Valdivia, así como en Concepción, Talca y Temuco, en estos últimos casos sin incidentes. Sin embargo, en Santiago cinco carabineros resultaron heridos junto a dos periodistas que cubrían los desmanes, mientras que unas 40 personas fueron detenidas, según cifras preliminares de las autoridades.

La doble jornada de paro y protestas fue convocada por estudiantes secundarios y universitarios, el Colegio de Profesores y la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), la principal organización sindical del país, aunque en este caso el apoyo fue meramente simbólico.

Esta nueva manifestación del movimiento estudiantil, cuyo diálogo con el Gobierno se mantiene en pausa tras cinco meses de conflicto, se produce después de que las autoridades decidieran endurecer su postura.

El Gobierno presentó ayer una querella apelando a Ley de Seguridad del Estado contra la quema de un colectivo, ocurrida el martes en la Capital, durante la primera de las dos jornadas de paro, y advirtió de que no dudará en aplicarla en otros casos.

«Cada vez que haya un acto que merezca la mayor de las penas no temeremos invocar la Ley de Seguridad del Estado. Las penas son mucho más graves, y además estamos pidiendo que pueda existir un fiscal con dedicación exclusiva», advirtió la intendenta de Santiago, Cecilia Pérez.

Pero poco después pareció bajar la voz. «Con los senadores y diputados, en la comisión que se ha formado, y el ministro de Educación, Felipe Bulnes, seguiremos trabajando para ver si podemos hacer mayores esfuerzos», dijo el vocero del Gobierno, el ministro Andrés Chadwick, primo del mandatario. El portavoz, tras cinco meses de movilizaciones que derrumbaron el apoyo a Piñera, abrió así la opción de entregar becas para el 60% de los estudiantes, el piso que exigen alumnos y rectores.

La intendencia había autorizado ayer dos manifestaciones que confluyeron en un mismo punto de la capital chilena y que reunieron a 25.000 personas, según la Policía, mientras que los organizadores señalan que los manifestantes sumaron 80.000. En todo el país superaban los 300.000.

Las marchas transcurrieron de forma pacífica la mayor parte del tiempo, pero al final, mientras se celebraba un acto cultural, cientos de encapuchados provocaron altercados y se enfrentaron a la Policía. La gran mayoría de los movilizados se opuso al accionar de los grupos más violentos.

Los negocios y sucursales bancarias cerraron sus puertas, en tanto que los transeúntes corrieron a refugiarse en sus hogares y centros de trabajo. Los agitadores arrancaron semáforos, lanzaron piedras y levantaron barricadas. Además, un grupo atacó una estación de servicio y derramó el combustible.

Los desórdenes obligaron a dar por finalizado antes de tiempo el acto cultural organizado por los estudiantes, al que acudieron los líderes Camila Vallejo, Giorgio Jackson y Francisco Figueroa, quienes estuvieron por Europa recolectando apoyos. Allí se entrevistaron con representantes de Naciones Unidas, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y de la Unión Europea.

«En Europa nos hemos dado cuenta de que lo que estamos pidiendo no es utópico ni menos regresivo», declaró Vallejo. «No estamos locos, nuestras demandas son legítimas, justas, y las respaldan también organizaciones internacionales, como la Unesco y la ONU. Ellos nos han señalado también que el Estado chileno tiene muchas tareas pendientes en materia educacional», añadió la dirigente estudiantil.

Al respecto, Chadwick recalcó que Chile no puede compararse con Francia, Bélgica o Suiza, al tiempo que recordó que esos países sufren hoy elevados índices de déficit. «Los países que ellos visitaron tienen tres, cuatro, cinco veces más ingreso per cápita que Chile, son países desarrollados hace muchos años, y además hoy día están en una crisis gigantesca en virtud del déficit fiscal por haber usado mal los recursos», remachó.

La crisis, cuyo telón son las elecciones municipales de 2012 y presidenciales de 2013, está cruzada por la desigual distribución de la riqueza en un país con un producto per cápita de 15.000 dólares. A ello se suma la falta de apoyo ciudadano a la oposición y al oficialismo, con menos de un 15% de respaldo en encuestas para cada uno.

Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA

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