12 de julio 2016 - 00:00

Una nueva “Dama de Hierro” se hace cargo de un país enfrentado

Theresa May es considerada una trabajadora persistente, pero también una mujer poco flexible. Cuestiona la inmigración de “baja calificación”.

Londres - A nadie le sorprende que a sus 59 años, la ministra del Interior Theresa May haya sido elegida líder del Partido Conservador y con ello, sucesora del primer ministro británico David Cameron: ya en 2010, el diario The Telegraph la consideró una "estrella ascendente", y tres años más tarde The Independent se refirió a ella como una "Dama de Hierro en lista de espera".

Es inevitable que cualquier mujer que entre en la política británica sea comparada con la fallecida primera ministra Margaret Thatcher, pero en el caso de esta mujer canosa, fuerte y decidida e hija de un pastor anglicano, no parece para nada errado. A más de 25 años de que la verdadera "Dama de Hierro" dejara el poder, May se convertirá mañana en la segunda mujer en ocupar la oficina de primer ministro.

Habitual de las portadas por sus atrevidos zapatos, sus colegas la describen como disciplinada, capaz y amigable. Durante la campaña sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE), May hizo pedidos moderados a favor de la permanencia del país en el bloque, una actitud por la que la mayoría de los conservadores la considera en la persona idónea para guiar al Reino Unido a través de las turbulencias políticas y económicas creadas por el "brexit".

Estudió en Oxford (como Thatcher y Cameron), trabajó para el Banco de Inglaterra, ingresó a la política antes de cumplir 30 y cuenta con numerosos amigos dentro del partido. Asumió como ministra en 2010 y durante dos gabinetes consecutivos de Cameron lidió con asuntos como inmigración, lucha contra el terrorismo, vigilancia y abuso de menores y nadie imaginaba que duraría tanto en el puesto.

El veterano legislador conservador Ken Clarke la llamó una mujer "terriblemente difícil" la semana pasada, aunque luego se moderó y dijo que era una buena candidata.

Casada desde 1980 y sin hijos, May sostiene que en el Ministerio lideró al Gobierno en el camino de "poner a disposición a la Policía para combatir el crimen más eficazmente, asegurar las fronteras y reducir la inmigración y proteger al Reino Unido del terrorismo". Sin embargo, ha sido criticada por no cumplir la promesa de reducir la inmigración anual neta en el Reino Unido a menos de 100.000 personas.

En su discurso de ayer, evitó explícitamente hablar de este punto, que según los analistas fue un tema crucial a la hora de votar el "brexit". Sólo afirmó que "muchas personas se encontraron sin trabajo o con salarios más bajos debido a migración con baja calificación". Al respecto, en una columna en el popular diario The Sun publicada el domingo, May señaló que el Gobierno será "capaz de hacer más para controlar la inmigración que llega al Reino Unido de otros países europeos" tras el "brexit", pero no mencionó objetivos.

May propuso esperar hasta fines de este año para invocar al artículo 50 del Tratado de Lisboa, que establece las reglas para que un país se separe de la UE, más allá del pedido de muchos políticos británicos y europeos de moverse más rápido.

El diario The Independent publicó de ella que, a diferencia de muchos de los políticos más importantes, es "una persona muy reservada, completamente libre de la adicción de hacerse publicidad a sí misma, lo que ha representado la ruina de tantos en su ramo". The Guardian, en tanto, la describió como "inescrutable" y una "política de ideas sobrias a la que además le gustan los zapatos". May pareció confirmar estas apreciaciones cuando anunció su candidatura a presidir el partido el 30 de junio y afirmó que no era "una política ostentosa".

"No hago giras por los estudios de televisión. No cotilleo sobre las personas en el almuerzo", dijo May a periodistas. "No me voy de copas a los bares del Parlamento". La política reconoció que es de naturaleza reservada. "Simplemente me dedico a hacer el trabajo que tengo por delante".

Agencia DPA

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