Jara fue liberado en 2009 por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Desde entonces fue elegido gobernador provincial tres veces y ahora lidera el organismo gubernamental encargado de entregar reparaciones a casi 8 millones de víctimas de una guerra que fue conocida por las desapariciones, secuestros, violencia sexual y asesinatos.
Eventualmente Jara decidió perdonar a sus captores. "Para que exista la paz, los colombianos no tienen otra opción que perdonar", afirmó.
En junio, el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos y las FARC firmaron un acuerdo de cese al fuego considerado el penúltimo paso hacia un pacto final para terminar una guerra que causó al menos 220.000 muertes y el desarraigo de millones.
Santos apostó su legado político al decir que cualquier acuerdo será puesto a consideración del pueblo para que lo acepte o lo rechace. Se espera que el plebiscito, que la Corte Constitucional de Colombia recientemente dictaminó que podría realizarse, se celebre antes de fin de año.
La líneas de batalla ya fueron establecidas y Colombia está envuelta en una acalorada campaña entre los seguidores y los opositores al acuerdo de paz.
Los colombianos están profundamente divididos sobre cómo y qué concesiones hacer a los rebeldes, qué tipo de justicia deberían enfrentar, si confían en la entrega de las armas de los 7.000 combatientes de las FARC y si los guerrilleros desmovilizados podrían ocupar cargos públicos.
El presidente dijo estar confiado en que la votación por el "sí prevalecerá. Pero sondeos de siete encuestadoras nacionales mostraron este mes resultados muy diversos.
Un sondeo de Ipsos mostró a principios de agosto que el 50% de los colombianos votarían por el "no" en un plebiscito, mientras que el 39% lo haría por el "sí.
Una encuesta más reciente del 18 de agosto de Datexco mostró un resultado más ajustado. El 32,3% de los encuestados dijo que votaría por el "sí y el 29,1% por el "no".
Jara dijo que los colombianos que se vieron afectados directamente por la guerra, incluyendo a familias cuyos seres queridos fueron asesinados, suelen ser los más propensos a perdonar y apoyar las conversaciones de paz.
"Lo más importante son las garantías de la no repetición y no más sufrimiento. Y la mejor manera de garantizarlo es terminar el conflicto", afirmó.
Isaac Valencia, quien fue forzado por los rebeldes de las FARC a abandonar su casa siendo un niño, dijo que votaría a favor del acuerdo de paz porque lo considera la única manera en que los colombianos comiencen a sanar sus heridas. "Es la mejor oportunidad que tenemos para acabar con la guerra para que no haya más víctimas y desplazados", dijo.
Pero no todos los colombianos quieren, o están preparados, para perdonar. "Quiero que mis nietos vean la paz", dijo Alba Gómez, quien fue expulsada de su hogar por las FARC hace una década. "Pero ellos son un grupo de asesinos y la cárcel es lo mínimo que los guerrilleros deben recibir por todo el sufrimiento que causaron a tantas personas. Sin eso, no hay paz", añadió.
| Agencia Reuters |


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