"No creo que las actuales conversaciones (entre Hamás y Al Fatah) sean más serias que las que mantuvieron en el pasado", dijo el profesor Kobi Michael, del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional en Tel Aviv.
"La brecha ideológica, política y cultural entre ambas partes sigue siendo muy profunda", manifestó, y consideró que no se puede imaginar que en el marco de una reconciliación Hamás renuncie a su aparato de seguridad en la Franja de Gaza.
Más allá del escepticismo, la noticia sobre el acuerdo interpalestino hizo sonar las alarmas en Israel. El ministro de Relaciones Exteriores, Avigdor Lieberman, dijo que una reconciliación con Hamás representa de hecho "el fin de las negociaciones entre Israel y la Autoridad Nacional Palestina".
El plazo de nueves meses, fijado cuando se reanudó el diálogo de paz entre israelíes y palestinos, vence el martes próximo. Hasta el momento, a pesar de la intensa mediación estadounidense, ambas partes no lograron llegar a un acuerdo para su extensión. Los analistas israelíes creen que, al acercarse a Hamás, Abás está presionando a Israel.
El profesor Michael considera que una alianza palestina tendría un efecto negativo para el proceso de paz. Hamás rechaza categóricamente el diálogo de paz con los israelíes.
Muy pocos creen en Israel en la posibilidad de que Hamás pueda ser incluido en los esfuerzos de paz como parte de un Gobierno amplio palestino. "En el marco de un pacto con Hamás, Abás tendrá un margen de maniobra mucho menor", consideró Michael, y dijo que es porque podrá permitir muchas menos concesiones a Israel.
Reacción
Los israelíes de derecha creen que el acuerdo interpalestino es una muestra de que el presidente palestino no es un socio verdadero para lograr la paz.
El ministro de Economía, Naftali Benett, habla de una especie de "Gobierno unido del terror" de los palestinos. "Hamás seguirá asesinando judíos y Abu Mazen (Abás) seguirá pidiendo su liberación", aseguró el presidente del partido de los colonos Casa Judía.
Para Hamás, aislado internacionalmente, una reconciliación con Al Fatah podría funcionar como ancla. Su base de poder se debilitó después de que perdiera a su aliado más importante tras el derrocamiento del presidente islamista egipcio Mohamed Mursi en julio del año pasado. El nuevo Gobierno en Egipto cerró cientos de túneles para el contrabando en la Franja de Gaza y el paso fronterizo de Rafah.
El principal afectado es, como siempre, el 1,7 millón de habitantes de la franja costera. Según Michael, una alianza con Al Fatah no mejorará las relaciones entre Hamás y Egipto. "Hamás seguirá siendo un estratégico rival (del nuevo Gobierno egipcio)", afirmó.
| Agencia DPA |


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