5 de agosto 2009 - 00:00

Unánime (no parejo) respaldo a prensa libre de Venezuela

Caracas y Miami - El jefe de la Organización de los Estados Americanos (OEA), cámaras empresariales y numerosas ONG manifestaron ayer su preocupación por el incierto futuro de los medios privados en Venezuela después del ataque a la cadena Globovisión y el cierre en masa de radios críticas con el Gobierno de Hugo Chávez. La reacción, si bien unánime, reconoció niveles desparejos de repudio.

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), que agrupa a las empresas editoras del continente, pidió que los gobiernos democráticos de la región denuncien la situación de la prensa en Venezuela, abandonen «un exceso de prudencia diplomática» con el Gobierno de Chávez y reprueben los hechos ocurridos en los últimos días contra medios considerados opositores.

«Hay un exceso de prudencia diplomática de los gobiernos de la región, que han sido demasiado cautelosos ante esta situación», dijo el colombiano Enrique Santos Calderón, presidente de la SIP.

«Chávez quiere hacer desaparecer la prensa crítica y acallar todas las voces opositoras en una muestra del carácter totalitario de su régimen», dijo Santos Calderón, e indicó que la SIP está llamando «a la opinión pública de los países y a las organizaciones» a movilizarse contra estos hechos. «Estamos muy preocupados de que Globovisión pueda tener los días contados», indicó Calderón.

Las reacciones de repudio contra los ataques a la prensa en Venezuela se multiplicaron desde el último fin de semana, cuando Conatel, órgano encargado de las telecomunicaciones, sacó del aire a 34 emisoras de radio y televisión y advirtió a otras 200 de que también podrían perder sus licencias.

Para el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, el asalto a Globovisión fue «francamente fuerte», describiendo la situación desde Montevideo, donde se encuentra, como «preocupante.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) criticó el «deterioro» de la libertad de información en Venezuela, citando como ejemplo «un proyecto de ley que busca imponer nuevas restricciones a la libertad de expresión», que ayer fue congelado por el Gobierno chavista.

Por su lado, el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) condenó en Nueva York la escalada de ataques contra la prensa venezolana y pidió que se permita a los medios independientes trabajar con libertad.

El director de la ONG Human Rights Watch (HRW), el chileno José Miguel Vivanco, advirtió que la comunidad internacional se muestra «tremendamente impotente» ante las medidas «restrictivas» implementadas por el Gobierno venezolano contra los medios de comunicación.

Vivanco se mostró preocupado por las medidas aplicadas por Caracas para «penalizar algunas expresiones que no le gustan» y «por los niveles de censura y autocensura que están creciendo por los ataques a los medios».

Agencias EFE, AFP y ANSA

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