A ese póquer triple se entregan Daniel Scioli, Sergio Massa y Mauricio Macri. Esta semana, la disputa estadística tocó un punto mágico: las encuestas que leen y difunden los búnkeres de los tres candidatos muestran ganadores a sus jefes.
Anteayer, en una juntada de ministros y campañistas, el consultor macrista Jaime Durán Barba pronunció la poesía que en el PRO ansían hace años: dijo que Macri se posicionó, por primera vez en sus mediciones, como el candidato a presidente más votado con 22 puntos, seguido de Scioli con 20 puntos y Massa con 19.
La afirmación es novedosa porque hasta hace dos meses todos los sondeos ponían al jefe de Gobierno porteño tercero, cómodo, o incluso cuarto cuando se mide a más de un candidato de UNEN, como Julio Cobos y Hermes Binner, y después se hace una sumatoria lineal de la intención de voto. La cifra, música dulce para Macri y los suyos, fue aportada por Durán Barba, que se convirtió, hace tiempo, en el encuestador oficial del PRO aunque hay, en simultáneo, otras mediciones.
Pero la usina de numerologías macristas no es la única que funciona. El sciolismo y el Frente Renovador de Sergio Massa también hacen circular sondeos que, previsiblemente, los ponen en el escalón más alto del podio presidencial.
Anteayer, desde La Plata, se puso el foco en un sondeo de la consultora Aresco, del clan Aurelio, de habitual consumo en el peronismo de todo pelaje, que tomó un campo de sondeo de casi cuatro mil casos en todo el país y refleja dos fenómenos. Por un lado, por primera vez Scioli se despega 4 puntos de Massa, que aparece segundo, cuando hasta ahora se movían dentro de una especie de "empate técnico" porque los márgenes entre los candidatos eran acotados.
El otro elemento es que, según el sondeo de Aurelio, Macri dejó de crecer. Aresco fue de las primeras consultoras que reflejaron, meses atrás, el repunte que empezaba a registrar el jefe de Gobierno porteño y, de acuerdo con los informes, en detrimento de Massa, ese karma de los candidatos espejo: lo que uno crece lo pierde el otro y viceversa.
A principios de semana, el sciolismo "spameó otra encuesta, de Isonomía, que testeó y ubicó a Scioli 4 puntos encima del segundo, que en este caso es Macri, pero casi idéntico a Massa.
La pulseada Massa-Macri tiene varios pliegues: el que se recorte como el opositor más potente se convertirá en un imán de votos sobre todo de los sectores que quieren ver perder al oficialismo. Pero, en una etapa anterior, la competitividad de cada uno será determinante para los acuerdos territoriales, que mirarán al que mejor mide a la hora de elegir aliado nacional.
El massismo, sin embargo, tiene sus propias mediciones, en las que el exalcalde de Tigre aparece primero con bastante margen, en el orden de los 25 puntos y recién más atrás, en algunos sondeos con 19 en otros con 22, asoma Scioli. Macri queda todavía más lejos: debajo de los 15 puntos.
Los massistas dicen que hoy Scioli y Macri apuestan, de común acuerdo, a polarizar entre ellos para relegar al tigrense. La Casa Rosada parece sintonizar en el mismo punto cuando le da entidad a Macri como opositor antes que a Massa. El FR, en tanto, circula los sondeos de Raúl Aragón, que dan a Massa ganador y ubican segundo a Macri.
| Pablo Ibáñez |



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