Si el martes criticábamos la actitud de algunos gobiernos frente a lo que sucede en Libia, hoy no podemos sino alabar el comportamiento de Perú, el primer país en romper relaciones diplomáticas con el régimen de Gadafi y el primero en pedirle medidas concretas al Consejo de Seguridad para terminar con la matanza. Este tipo de acciones ya ha sido premiado por los mercados, que en 2010 aportaron al país como Inversión Extranjera Directa (IED) unos u$s 7.000 millones, llevando a 199 (+7) las firmas cotizantes en su Bolsa, a u$s 5.000 millones lo operado en ella y a que la capitalización bursátil trepara a 103.347 millones. Como parámetro de comparación podemos tomar a la Argentina, cuyo PBI es más del doble, pero que, lo más que ha hecho, y forzada por las circunstancias, es mostrarse profundamente preocupada por la violación a los derechos humanos y prenderse a la reunión del CDDH de la ONU. Con apenas u$s 5.000 millones de IED el año pasado, 106 cotizantes locales, una operatoria de apenas u$s 3.800 millones y una capitalización bursátil inferior a u$s 64.000 millones, es claro que el mercado no premió a quien sólo ha tenido palabras de alabanza para con el coronel. Si insistimos con el tema libio es porque esto sigue siendo lo que más pesa en el mercado. Ayer, el petróleo trepó a u$s 99,01 por barril, el oro a u$s 1.412,5 por onza y el cobre retrocedió un 1,65%. Esto que se tradujo en una baja del 0,88% para el Dow (cerró en 12.105,78 puntos), combinado con el casi 3% que perdieron los papeles cíclicos y la suba de la tasa al 3,49%, reflejaría el temor a un menor crecimiento económico. Esperemos que el estímulo saudita de u$s 36.000 millones sea una respuesta acertada a los 25 millones de habitantes del reino, patria de Osama bin Laden. Esperemos que la paz llegue a Libia y al mundo árabe.
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