23 de julio 2009 - 00:00

UOM va al paro y complica diálogo del Gobierno

Antonio Caló
Antonio Caló
 Las negociaciones entre la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y las cámaras empresarias volvieron a fracasar ayer y el sindicato, que maneja Antonio Caló, ratificó el paro general y una concentración para mañana en la Plaza del Congreso. El gremio que representa a unos 250.000 trabajadores de más de 30 actividades, reclamaba un aumento salarial del 22% «como garantía para no perder poder adquisitivo», según describió ayer el propio Caló. En las negociaciones, ayer en el Ministerio de Trabajo, el sindicalista dejó en claro que para su gremio ése es el índice de inflación entre junio de 2008 y el mismo mes de 2009, más allá del 8% que calculó el INDEC de Guillermo Moreno.

Como contrapartida, los empresarios ofrecieron a la UOM un pago de 200 pesos no remunerativos en el caso de las pequeñas y medianas empresas metalúrgicas y siderúrgicas; mientras que las grandes empresas ratificaron la propuesta de reducir el 15% los salarios a cambio de no trabajar una jornada semanal. Esta idea fue defendida ayer por los representantes de Techint (autor de la propuesta), Acindar y Aluar, que reclaman que al ser una opción voluntaria, debería ser avalada y aceptada por el Ministerio de Trabajo y la UOM.

Según Caló, la posición de las cámaras empresarias muestra que se hace necesario el paro porque «porque su terquedad hace imposible continuar con cualquier tipo de negociación». «Llevamos más de cuatro meses de negociaciones oficiales y extraoficiales y realmente lo único que ofrecieron son 200 pesos no remunerativos», dijo Caló, después de haber fracasado la reunión de ayer en Trabajo, a la que no concurrió. El dirigente añadió que «a los trabajadores metalúrgicos nos hace falta un 22% de aumento salarial, porque es lo que necesitamos para no perder poder adquisitivo». Se colocó así en el largo listado de los dirigentes que no creen en los índices de Moreno, más allá de haberlo defendido hace unos días, asegurando que el secretario de Comercio Interior realiza una tarea importante para el país.

Las reuniones entre los representantes patronales y gremiales comenzaron con conversaciones extraoficiales en marzo, pero las negociaciones se oficializaron a partir de abril.

La medida de fuerza a realizarse mañana contempla un cese de actividades a las 10 y a partir de allí los trabajadores metalúrgicos de Capital Federal y del Gran Buenos Aires se concentrarán en la Plaza del Congreso, desde donde harán una movilización por la zona céntrica.

En el caso del interior, en el plenario de secretarios generales de la UOM, que sesionó la semana pasada en la seccional porteña de Villa Lugano, se acordó que cada una de ellas realizará una movilización. El paro de hoy se hará sentir en gran parte de la industria, incluyendo las plantas de Siderar, Siderca, Aluar, Acindar, Peugeot, las autopartistas de todo el país, los fabricantes de artefactos para el hogar, los productores de maquinaria agrícola, tratamiento de metales y toda la metalúrgica del país. En total serían más de 5.000 empresas que representan a 250.000 trabajadores.

Para el Gobierno, el paro de la UOM representa un problema en el esquema de diálogo con los sectores sociales. En siete días, el Ministerio de Trabajo a cargo de Carlos Tomada iba a ser anfitrión de la primera rueda del Consejo del Salario, donde se anunciaría el alza del salario mínimo vital y móvil de los 1.240 actuales a 1.450 o 1.500 pesos mensuales. La intención del Gobierno es que este anuncio se dé siempre una vez finalizadas las discusiones paritarias. La UOM es el único gremio que aún no cerró estas negociaciones, pero representa el sindicato industrial más importante del país y el segundo en influencia nacional, luego de los camioneros de Hugo Moyano. La necesidad de Caló de concentrarse en las discusiones paritarias de la UOM, hicieron además que el gremialista no pueda intervenir directamente en el conflicto entre Moyano y los «gordos».

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