10 de septiembre 2009 - 00:00

Uruguay: es ley que gays puedan adoptar niños

Uruguay: es ley que gays puedan adoptar niños
 Montevideo - A pesar del encendido rechazo de la Iglesia y parte de la oposición política, Uruguay se convirtió ayer en el primer país latinoamericano en legalizar la adopción de niños por parejas homosexuales.

El Senado dio la sanción definitiva al proyecto con los votos del gobernante Frente Amplio y del opositor Partido Colorado.

Mientras, el también opositor Partido Nacional votó en contra. La aprobación se produjo con el aval de 17 de los 23 senadores que sentaron postura.

La iniciativa, contenida en el proyecto de reforma del Código de la Niñez y la Adolescencia, será remitida ahora al Poder Ejecutivo para su promulgación definitiva.

«Es una importante adecuación a la Convención de los Derechos del Niño, porque afianza los procesos de adopción y de cambio de familia, evitando el tráfico de niños», estimó la senadora Margarita Percovich.

La legisladora explicó que «el proyecto no toca directamente la adopción por parte de parejas homosexuales, sino que la novedad es que los niños pueden ser adoptados por parejas con unión civil».

«No apunta a los derechos de los homosexuales, sino que se centra en el derecho de los niños a tener una familia», agregó.

La norma prevé que el o los adoptantes deben tener al menos 25 años, y 15 años más que el niño a adoptar. Asimismo, prevé que «tratándose de cónyuges o concubinos» deberán «computar al menos cuatro años de vida en común».

Uruguay reconoce legalmente la unión libre entre personas del mismo sexo, por lo que de hecho se podrá concretar la adopción de niños por parejas homosexuales.

En efecto, este pequeño país de 3,4 millones de habitantes aprobó en 2008 la unión civil entre parejas homosexuales, en una clara tendencia del Gobierno de izquierda del presidente Tabaré Vázquez de colocar la legislación de Uruguay a la vanguardia en la materia.

En mayo, Vázquez ya había firmado un decreto que derogó la normativa que impedía el ingreso de homosexuales a las Fuerzas Armadas.

Asimismo, el Senado había aprobado en diciembre un proyecto de ley que habilita el cambio de nombre y sexo desde los 12 años de edad, que aún debe ser votado por la Cámara de Diputados, algo que podría ocurrir en los próximos días.

Por otra parte, la iniciativa que legaliza la adopción de niños por parejas homosexuales otorga al estatal Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay (INAU) el monopolio en la materia. El INAU «es el organismo encargado de proponer, ejecutar y fiscalizar la política en materia de adopciones», dice el proyecto.

Responsabilidad

Percovich explicó que «antes no estaba claramente especificado el proceso legal para la adopción», por lo que «se daban adopciones de hecho».

«Un niño era entregado a una familia y después de un año la familia se presentaba a la Justicia para iniciar el proceso de adopción. Ahora, se concentra en el Estado la responsabilidad de la adopción de los niños», aseveró.

La Iglesia Católica se opone de plano al proyecto porque «desde el Génesis, en la Biblia, se dice que Dios los creó varón y mujer», dijo el obispo Pablo Galimberti.

Un reciente comunicado del Arzobispado de Montevideo había señalado que la adopción por parte de parejas homosexuales «es ir contra la misma naturaleza humana» y «contra los derechos fundamentales del ser humano como persona».

Impedimento

El Movimiento Familiar Cristiano, vinculado a la Iglesia, solía dar niños en adopción, pero con esta nueva ley quedará impedido para hacerlo.

En tanto, referentes de organizaciones de gays, lesbianas, bisexuales y transexuales celebraron la luz verde parlamentaria.

«Esto da marco legal a lo que ya existe. Para aquellas parejas que ya tienen chicos a su cargo, viene a llenar un vacío legal. Para nosotros es una gran alegría y posiciona a Uruguay primero en América Latina y 23° en el mundo» en lo que hace a reconocimiento de derechos de los gays, dijo Daniel Alonso, de la organización Ovejas Negras.

Para Alonso las críticas al proyecto, fundadas en los «riesgos» que podría entrañar para un niño crecer en el seno de ese tipo de pareja, son «prejuicios de adultos» ya que, dijo, la crianza de un pequeño en tal ambiente puede más bien ayudarlo a convertirse en un ser «más tolerante e inclusivo».

Agencias AFP, ANSA y EFE

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