La diplomacia del Ministerio de Economía funcionó y, pese a la mala relación que mantienen Alberto Fernández y Luis Lacalle Pou, Uruguay no puso reparos en que el país reciba hoy unos u$s1.000 millones de parte del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) como crédito puente para cumplir con al menos parte del pago de unos u$s3.300 millones comprometido ante el Fondo Monetario Internacional. El gobierno de Lacalle Pou votará, además, a favor dentro del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para que el país pueda recibir más dinero para el mismo fin desde esa entidad.
Uruguay, un apoyo clave que consiguió Massa en la CAF
Uruguay no puso reparos en que el país reciba hoy unos u$s1.000 millones de parte del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) como crédito puente para cumplir con al menos parte del pago de unos u$s3.300 millones comprometido ante el Fondo Monetario Internacional.
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Luis Lacalle Pou y Alberto Fernández.
No es menor el apoyo uruguayo. Este país, pese a su tamaño, es uno de los referentes fundamentales y más escuchados en las dos entidades financieras, y su votación en contra podría al menos haber frenado el crédito de CAF, a la vez que complicado las líneas desde el BID. Sin embargo, Lacalle Pou no puso trabas, y el viernes pasado en comunicación directa con Sergio Massa le aseguró al ministro de Economía que su voto sería a favor. Y que estaría permanentemente en línea directa si necesitaba mayores respaldos dentro de la entidad financiera latinoamericana surgida de la unión de los países andinos.
El mandatario dejó en claro que busca una buena relación con Massa, y que sus problemas con Alberto Fernández se suscriben a una cuestión personal. El presidente del país vecino le aclaró además al titular del Palacio de Hacienda que su intención, en el caso que triunfe el candidato oficialista, será restablecer la sociedad política, económica y financiera con la Argentina
El viernes, luego de la conversación entre Massa y representantes del gobierno uruguayo, Lacalle Pou consultó con sus funcionarios y aceptó el pedido de la Argentina realizado a todos los miembros de la CAF por igual vía misiva escrita. Sin embargo, en el caso uruguayo, hubo comunicación personal y directa para abrir una ventana de dialogo y prometer que en un futuro cercano (luego de las elecciones) la relación económica y política mejorará. Habrá que decir que en ningún momento el gobierno de Lacalle Pou puso reparos en abrir el financiamiento para Argentina, pese a que, como cualquier miembro del directorio de la entidad, podría haber abierto una instancia burocrática que al menos le retrase la aprobación de la línea puente; una instancia crediticia habilitada sólo para casos de emergencia.
La CAF se toma su tiempo para aprobar líneas de préstamos, que estas se encuentran siempre orientadas a cuestiones vinculadas con la infraestructura y el desarrollo de los países, y no la atención financiera directa y urgente de las cuestiones de vencimientos con otros organismos. Por esto el apoyo de Uruguay cobra otro valor superior.
El viernes, a través de una reunión extraordinaria de Directorio, la CAF aprobó un crédito de u$s1.000 millones para Argentina. Ese monto se usará cómo puente para pagar los vencimientos de deuda con el FMI. El dinero a pagar será de unos u$s3.500 millones, y sería completado con yuanes, previa habilitación de la línea inactiva por unos u$s5.000 millones.
En total se pagarán en las próximas horas unos u$s2.660 millones de capital y u$s830 millones de interés; dinero que luego volvería a las arcas del Banco central una vez que el directorio del FMI apruebe el Staff Level Agreement presentado en sociedad el viernes por la mañana y que incluye cláusulas y metas a cumplir de manera anualizada y no trimestral.
Previamente, el Ministerio de Economía aseguró de manera informal que iba a haber “operaciones puente” con otros multilaterales para pagar los vencimientos de la semana que viene. Los otros u$s2.500 millones podrían conseguirse mediante otros multilaterales o yuanes a través de la ampliación del swap. El acuerdo al que se llegó con el FMI, incluye la promesa escrita del Fondo de recibir unos u$s7.500 millones de desembolsos de parte del organismo internacional.
El acuerdo incluye el mantenimiento de un déficit fiscal de 1,9% del PBI anual y la liberación de misiones del FMI hasta después de las PASO y, seguramente, también luego de las elecciones generales de octubre. A cambio del aumento en la presión impositiva aplicada desde la semana pasada vía un nuevo anticipo de Ganancias y la aplicación del Impuesto PAIS a las importaciones de artículos y servicios considerados como no esenciales, más los ingresos por el nuevo dólar agro; el FMI habría quedado satisfecho en que las cuentas podrían (levemente) ordenarse y pelear hacia diciembre mantener un 1 porcentual por delante. Saben las partes que es muy difícil de lograr, pero igualmente el FMI aceptó la propuesta, y dejó de lado el reclamo del 1,5% de ajuste reclamado hasta el jueves pasado.
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