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Valijero: condenan hoy a Durán y se cierra juicio
Franklin Durán
El empresario, único de los cuatro acusados de espionaje por el Gobierno de EE.UU. que no se declaró culpable para obtener una condena más leve, enfrenta una pena de hasta 15 años de cárcel, consecuencia de un juicio en el que su propio socio y otros dos conocidos declararon contra él, y relacionaron a Hugo Chávez con la operación de encubrimiento. El veredicto sobre Durán significa el cierre del proceso en Miami, un final a todo escándalo, ya que coincide con la visita de Cristina de Kirchner a Venezuela: los presidentes de los países implicados en el hecho -según los testimonios, el dinero habría pertenecido a la estatal PDVSA y habría estado destinado a la campaña presidencial de la mandataria argentina- tendrán que vadear la tormenta juntos.
La sentencia de Durán es la última de las cuatro dictadas por la jueza Joan Lenard desde principios de diciembre pasado, quien ya condenó a Moisés Maiónica (dos años de cárcel), Carlos Kauffmann (un año y tres meses) y a Rodolfo Edgardo Wanseele Paciello (dos años y diez meses). Los cuatro intentaron convencer a Antonini Wilson de esconder evidencias sobre el dinero venezolano descubierto en la Argentina, sin saber que él ya colaboraba con el FBI. Así, la fiscalía pudo obtener un gran número de grabaciones y pruebas que utilizaron como evidencias en el caso. También para negociar con los acusados: el fiscal Thomas Mulvihill arregló con Maiónica, Wanseele Paciello y Kauffmann que recibirían penas menores, si se declaraban culpables y colaboraban en la investigación.
El único que no aceptó e insistió en su inocencia fue Durán, cuyo juicio terminó a principios de noviembre. Los testimonios que lo sepultaron fueron nada menos que los de socio, Kauffmann. Durante el proceso, el empresario arrepentido contó cómo ambos no sólo habían ayudado a Antonini Wilson (a quien conocían hace años), sino también habían amasado una fortuna de más de u$s 100 millones haciendo negocios ilícitos con el Gobierno venezolano. De hecho, su empresa de lubricantes, Venoco, era la compañía más próspera de la «boliburguesía» hasta el escándalo de la valija. Kauffmann también declaró que éstas eran prácticas generalizadas en su país, y que él era el encargado de los asuntos financieros, mientras que a Durán le tocaba el área de contrataciones con el Gobierno.
Los testimonios tanto de Kauffmann como de los otros arrepentidos fueron una pieza fundamental para vincular el caso de la valija con Hugo Chávez, así como con la pareja presidencial argentina. Los tres aseguraron que el presidente venezolano habría encargado a la DISIP (el servicio de Inteligencia de Venezuela) hacerse cargo del caso y que los presuntos fondos de la PDVSA habrían estado destinados a la campaña electoral de Cristina de Kirchner. Esta postura también fue sostenida por la fiscalía estadounidense. Ahora, Cristina de Kirchner deberá encontrarse con Chávez, en medio del avispero de repercusiones que va a levantar el veredicto de hoy.
Por otro lado, abogados y fiscales, además, aportaron cientos de estados de cuentas de Kauffmann y Durán en bancos de Estados Unidos, que vinculaban a los empresarios con un gran número de banqueros y funcionarios venezolanos presuntamente comprometidos en casos de corrupción y fraude estatal, que no fueron usadas durante el juicio, y que podrían dar paso a una catarata de causas contra el Gobierno venezolano.
Mientras tanto, la investigación argentina por el caso de la valija continúa trabada por los pedidos de extradición de los acusados Diego y Daniel Uzcátegui (refugiados en Venezuela), al igual que la de Guido Antonini Wilson, actualmente en Miami, si bien la Cámara en lo Penal Económico ha demostrado en diciembre pasado signos de querer avanzar, al restituir el expediente de contrabando en la causa y exhortar al juez Daniel Petrone que averigüe toda la ruta del dinero.


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