26 de marzo 2010 - 00:00

Vanguardia cubana en amplia muestra

«Fuerza de trabajo», obra de Marcelo Pogolotti (1902-1988) que forma parte de la muestra sobre vanguardia cubana.
«Fuerza de trabajo», obra de Marcelo Pogolotti (1902-1988) que forma parte de la muestra sobre vanguardia cubana.
Llilian Llanes, doctora en Historia del Arte por la Universidad de la Habana, crítica de arte reconocida internacionalmente, investigadora y ensayista, fundadora del Centro Wifredo Lam y directora de las seis primeras ediciones de la Bienal de la Habana, es la curadora de «Caminos de la Vanguardia Cubana». La muestra que se exhibe en el MALBA-Fundación Constantini consta de 160 obras provenientes del Museo Nacional de Bellas Artes, fundado en 1913, que autorizó su salida de Cuba para traerlas por primera vez a la Argentina.

Como lo señaló Llilian LLanes en la conferencia de prensa, «este conjunto de piezas, en las que por logística hay algunas ausencias, aspira a mostrar después de la contradicción entre lo viejo y lo nuevo, entre la mentalidad conservadora y la moderna, el principal desafío del movimiento de vanguardia que puede resumirse en una sola pregunta: ¿qué era realmente lo cubano?».

Para contestarla están el tema del criollismo, el afrocriollismo y cómo en otros países de la región se estructuró alrededor del nacionalismo, el universalismo y el sentido de la responsabilidad social asumido por sus miembros. Está dividida en tres grandes núcleos, el primero, dedicado a la temática femenina. Abre la muestra «Retrato de la Madre» de Arístides Fernández (1904/49), uno de los primeros en apartarse de lo académico, un autodidacta que jamás salió de Cuba. Obra temprana en la que capta en la expresión del rostro, el alma melancólica de la mujer. Se complementa con finísimos dibujos de escenas de desnudos. Se van sucediendo obras que abordan el protagonismo de la mujer fuera de lo doméstico para tratar el erotismo y la trasgresión acorde con el pensamiento vanguardista.

Entre ellas están las fotografías de 1920 de Joaquín Blez (1896-1974) llamado «el fotógrafo del mundo elegante», del desnudo artístico, y que se caracteriza por sus experimentos con la luz. Es importante su serie de la revista «Carteles» realizada entre 1927 y 1930. Los desnudos de Carlos Enríquez (1900/57) escandalizaban a la sociedad habanera sobre todo su serie «Lesbianas» y fueron clausuradas en varias oportunidades. Fue el primero en abrir la tendencia vanguardista al erotismo que marcaría para siempre la plástica nacional.

En 1916, Conrado Massaguer (1889-1965), funda la revista «Social» en la que introduce los últimos adelantos tecnológicos desarrollados en Estados Unidos. Se exhiben las tapas con las figuras femeninas vestidas a la última moda y en las que se mezcla lo frívolo y lo satírico. René Portocarrero (1912-1988) también pinta a la mujer instalada en una nueva visión de la ciudad, enfatiza lo arquitectónico y el interior con una luminosidad y una anatomía ligada al muralismo. El segundo núcleo se centra en el nacionalismo.

Se indaga sobre las raíces propias a través del paisaje natural y urbano así como el humano y cultural. Se prioriza la temática criolla, en especial de los guajiros (campesinos de la Isla de Cuba) que va a encontrar en Amalia Peláez (1896-1968) su más relevante expresión. Viajó a Nueva York en 1924, a París en 1927, experimenta con el Cubismo. Cuando regresa a La Habana en 1934 muestra sus naturalezas muertas que se convierten en bodegones criollos porque incorpora flores y frutos locales.

Artista consagrada de la historia plástica cubana, ejerció gran influencia sobre los nuevos pintores. «Para que el reconocimiento del negro como parte de la nación cubana y la priorización de su problemática se hiciera realidad, era necesaria la llegada de un Wifredo Lam (1902/82) en las postrimerías del movimiento», así ejemplificó LLanes la importancia de este artista. Vive en Europa, pintor reconocido en el escenario francés, recién vuelve a La Habana en 1940 donde adapta su cubismo y surrealismo al universo poético de los cultos de la negritud en Cuba: la magia, el erotismo, la exuberancia y la mezcla de etnias, «el más universal de los pintores cubanos». Hermosa obras, entre ellas, «La Mañana Verde» (Colección Constantini), «Silla», «Figura con Gallo», «Mujer sobre fondo verde». Entre los artistas del ultimo núcleo que revelan el compromiso de la vanguardia con los conflictos de su tiempo, descubrimos la notable obra de Marcelo Pogolotti (1902-1988). Poseedor de una sólida formación intelectual, no sólo era pintor sino un destacado escritor, alternó su vida entre Estados Unidos y Europa. El suyo fue un arte comprometido como lo atestiguan las imágenes de «Grupo» (1937), «Fuerza de Trabajo», «La Entente» Los tres poderes» en el que asoma la ironía. En este último núcleo son relevantes las caricaturas de Eduardo Abela (1889-1965) y las ilustraciones del ya mencionado Carlos Enríquez que ejercen una suerte de enjuiciamiento sobre la realidad del país.

Ocho fotografías de gran fineza, gelatina de plata, del innovador y autodidacta José Manuel Acosta (1895-1973) pocas veces expuesto en Cuba, nunca vistas en el extranjero y cuya obra no era muy valorada porque en ese entonces la fotografía no era considerada una manifestación artística, cierran esta excelente exposición de 18 artistas que revelan el espíritu de una época. Excelente montaje y catálogo bilingüe ilustrado de 208 páginas Clausura el 3 de mayo.

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