3 de agosto 2016 - 00:00

Velaron a Ongaro con lógica ausencia de caciques sindicales

La ausencia de dirigentes sindicales de peso ayer en el velatorio de Raimundo Ongaro no debería extrañar. El fallecido líder de la Federación Gráfica Bonaerense (FGB) y de la CGT de los Argentinos era un gremialista incómodo tanto para el poder político, que lo encarceló en 14 ocasiones, como para sus propios pares, a quienes solía apostrofar como "burócratas sindicales", más allá de que el propio "Ongarito" terminara sus días con algunos de los estigmas propios de esa casta.

La despedida final de sus restos se produjo en el primer piso del gremio, en Paseo Colón al 700, que quedó colmado por afiliados en general añosos, algunos sindicalistas de las líneas más progresistas, uno que otro de la más rancia burocracia y la presencia estelar de Cristina de Kirchner, que en la hora que dedicó al finado y a sus deudos sacudió el clima hasta entonces lastimero y circunspecto. Al borde del cajón aprovechó la exmandataria para enviar un mensaje a los negociadores de la inminente unidad de la CGT: "La respuesta deberá llegar de las delegaciones del interior y de las comisiones internas", de historial más combativo, razonó en voz baja.

Durante su permanencia junto al ataúd la santacruceña jamás miró el rostro del fallecido, irreconocible para cualquiera que no tuviera del gráfico más referencia que la de sus años de gloria, a fines de los 60, en los que se daba a conocer al país como referente de la seccional más combativa de la CGT y enfrentado -una historia recurrente de la central obrera- al espacio "negociador" a cargo del metalúrgico Augusto Timoteo Vandor, que mantenía diálogo con la dictadura de Juan Carlos Onganía.

Aquel enfrentamiento seguramente explicó la ausencia ayer de Antonio Caló y la sola participación en el velatorio de metalúrgicos de otra orientación, como Carlos "Ruso" Gdansky, Francisco "Barba" Gutiérrez y Abel Furlán. Tampoco estuvieron ninguno de los otros dos líderes de las actuales CGT, Hugo Moyano y Luis Barrionuevo, ni los postulantes a sucederlos al frente de la central unificada. Entre los presentes sí se pudo ver a sindicalistas como Hugo Yasky (CTA), Roberto "Beto" Pianelli, del subte, Osvaldo Iadarola (telefónicos), Omar Plaíni (canillitas), Walter Correa (curtidores) y hasta el sempiterno Rodolfo Daer (alimentación). Junto con Cristina llegó una comitiva integrada por Oscar Parrilli, Andrés Larroque y Carlos Kunkel, quienes departieron con otros políticos como Jorge Taiana, Héctor y Mariano Recalde y Leopoldo Moreau.

La expresidente se retiró como llegó: ovacionada por la concurrencia, que entonaba "vamos a volver", y las instalaciones del gremio volvieron a quedar sólo ocupadas por los cuadros intermedios del sindicato, desde ahora a cargo de Héctor "Gringo" Amichetti. Como mudos testigos de la ceremonia de ayer quedaban, en las paredes de la FGB, el periodista Rodolfo Walsh y el pintor Ricardo Carpani, a quienes este lunes a la noche se sumó Ongaro a los 91 años.

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