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Viaje a la moda desprejuiciada de los años felices
Delia Cancela presentó en el Distrito del Diseño la muestra “Una artista con la moda”.
La muestra reunía varias prendas diseñadas en París en la década del 70 junto a su marido, Pablo Mesejean, cuando ambos crearon la marca de ropa y accesorios "Pablo y Delia". Allí estaba el vestidito plateado que supo usar ella misma en las fiestas del Di Tella, rescatado por el curador de la exhibición, Javier Arroyuelo.
Cancela decidió abrir todas sus valijas y Arroyuelo descubrió así la historia de estos pioneros del diseño. Cuando difícilmente la moda se consideraba una aliada del arte, ellos presentaban desfiles en el Instituto Di Tella y en la Galería del Este y crearon los vestuarios de Marilú Marini y Alfredo Arias.
Con sus modelos suntuosos pero a la vez despojados, con la gracia de la línea y una creatividad desbordante, la muestra recorre los diseños agrupados en "Verano en blanco y negro" o "La comedia del arte", consistente en un vestido balón y la magnificencia de un abrigo de influencia Isabelina.
El humor está presente en una camisa de gala masculina transformada en un largo vestido femenino. Pablo y Delia pasaban con inusual soltura del diseño a la pintura y, la excelencia de un trabajo que no ha perdido vigencia con el tiempo, es el mejor ejemplo para las nuevas generaciones. Sus nombres tenían peso en el territorio internacional y, cuando llegó el ocaso del Di Tella, comenzaron a brillar en Europa.
Un primer hito en su trayectoria fue el Premio Braque que ganaron en 1966 y que los llevó París al año siguiente. Luego participaron de las Experiencias Visuales 67 y su propuesta consistía en la toma de conciencia de la institución a través de la vestimenta de sus empleados. En 1968 llegaron como invitados a la Bienal de Paris. Para las Experiencias Visuales 68, crearon una revista de moda entendida como experiencia artística, que vendían en el Di Tella.
También en el Instituto presentaron un desfile de moda, "Ropa con riesgo". Allí, las tradicionales barreras entre el público y las modelos no existían. Cuando viajaron a Nueva York, en 1969, "Vogue" y "Harper's Bazaar" publicaron sus diseños.
Ese mismo año ambos se instalaron en Londres. "La ciudad nos permitió consolidar la relación entre el arte, la moda y la vida. 'Vogue' cumplía para nosotros el papel de un catalogo de arte. La moda se convirtió en un medio de expresión que nos hacía olvidar la funcionalidad de las prendas", señalaba Cancela, mientras recorría la muestra. Agregó que cuando se instalaban en París, sus desfiles tenían el espíritu de las performances, en ellos participaban modelos, pero también actores y bailarines. Si en algún momento existió un abismo entre el arte y las cuestiones prosaicas de la vida, ellos comenzaron a cerrarlo.
En 1986 murió Pablo. Delia expuso sus dibujos y esculturas en Tokio, trabajó para Kenzo e Yves Saint Laurent, pero un día llenó unas valijas con sus pinturas, sus vestidos hilos y muñecas, y regresó a la Argentina. "Aquí está todo por hacer", dijo entonces y exhibió en Rosario "Delia Cancela 2000", una retrospectiva de su trayectoria. La megamuestra estaba acompañada por la poética performance "Cortar y Coser".
Las alumnas de escuelas de diseño de Buenos Aires y Rosario realizaron un vestido de seis metros de alto y lo cubrieron con flores frescas de lapacho. Ahora, en la muestra del CMD, encerrados dentro de un círculo blanco están ahora las recreaciones de los diseños de Pablo y Delia realizadas por los alumnos de Cancela. Las prendas, todas blancas, cuelgan desde lo alto y flotan en el espacio. La instalación se llama "La nube".
Ambos encarnaron un fenómeno especial: supieron transportar a sus pinturas las formas evocativas del paraíso. Los personajes de sus cuadros parecen levitar, plantados como flores en un bosque. Las pinturas ostentan el estilo Pop, pero de ellas proviene un primitivo preciosismo que trasciende este estilo. Las lianas y frutos silvestres de una inolvidable portada de la publicación inglesa de "Vogue", tiene el encanto de la obra de Cancela, el mismo de ayer y de hoy. En el capítulo "La Noche", predomina el negro y una taffeta azul brilla como un diamante. Además, las paredes están tapizadas por los estupendos originales de los diseños para las telas pintados por ella.
En 2001, después de la gran muestra de Rosario, todas las obras de la retrospectiva que estaban guardadas en un depósito, ardieron en un incendio. Cancela demostró entonces la fuerza que esconde en su mínima silueta. Reunió sus herramientas dispersas y reconstruyó paso a paso su carrera con el mismo espíritu y el humor que la animaba en los 60, cuando junto a Pablo escribió su hoy célebre manifiesto.
"Nosotros", dijo "amamos los días de sol, las plantas, los Rolling Stones, las medias blancas, rosas y plateadas, a Sonny and Cher, a Rita Tushingham y a Bob Dylan. Las pieles, Saint Laurent y el Young savage look, las canciones de moda, el campo, el celeste y el rosa, las camisas con flores, las camisas con rayas, que nos saquen fotos, los pelos, Alicia en el País de las Maravillas, los cuerpos tostados, las gorras de color, las caras blancas y los finales felices, el mar, bailar, las revistas, el cine, la Cibellina. Ringo y Antoine, las nubes, el negro, las ropas brillantes, las baby-girls, las girl-girls, las boy-girls, los girl-boys, y los boys-boy".
Y esa desprejuiciada felicidad se percibe en la muestra. La belleza y el nivel de la exhibición y la envergadura del CMD, que abrió sus puertas de par en par en un barrio de casitas bajas y construcciones industriales aptas para ser recicladas, tornan inexplicables la ausencia del público y el vacío del lugar.


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