3 de mayo 2017 - 22:26

Viaje surrealista a un mundo que sorprende a cada vuelta

• DIÁLOGO CON EL FRANCÉS OLIVIER BOURDEAUT SOBRE SU NOVELA "ESPERANDO A MISTER BOJANGLES"
Su libro alcanzó el primer puesto en los más leídos de Francia, recibió varios premios y fueron comprados sus derechos para llevarla al cine, al teatro y hasta editaron el cómic.

Olivier Bourdeaut
Olivier Bourdeaut
La Feria del Libro ofrece el encuentro con escritores extranjeros consagrados, pocas veces con el autor de una ópera prima como ocurre ahora con el francés Olivier Bourdeaut, y su novela "Esperando a mister Bojangles" de inesperado suceso. Alcanzó el primer puesto en las listas de los libros más vendidos en Francia durante 2016, tuvo un aluvión de críticas elogiosas, una retahíla de premios, y la apresurada compra de derechos, para editarla en los más diversos países y llevarla al cine y al teatro. Es una atrapante fábula surrealista que sorprende a cada vuelta de página. La historia de unos padres excéntricos que hacen de la vida una fiesta permanente desde el recuerdo de quien fue llevado a vivir una fantasía hasta que saltó al drama, como debía de ser. En su primera visita a la Argentina dialogamos con Bourdeaut.

Periodista: ¿Usted cree, como el chico de "Esperando a mister Bojangles", que hay que reír, bailar, emocionarse hasta las lágrimas y después buscar seguir?

Olivier Bourdeaut: Si, lo más posible. El chico que narra la historia dice que cada tanto hay que pegarle una patada en el culo a la razón. Eso a veces. Cuando uno está sumergido en una realidad siniestra se vuelve necesario mandar todo a pasear.

P.: ¿Quiso ofrecer una fábula, una novela romántica o la mirada irónica de un drama?

O.B.: En el año y medio de promoción de mi novela nadie hablo de fábula. Y es eso es. Cuando me dicen que es una historia de amor aparto el libro, me resulta un chiste que no gustándome las historias de amor haya escrito una.

P.: ¿Se podría pensar que se trata de un amor loco o de una "folie á deux", una locura compartida?

O.B.: Totalmente. Me recuerda la frase "el amor es estar solo de a dos". Estar loco de a dos es tener un universo propio, códigos propios, una ternura y un humor particular. En éste caso es tan particular que deviene en locura. El límite entre la razón y la locura, cuando se tiene un pie en cada lado, se llama fantasía. La fantasía es el primer paso hacia la locura, y la madre de la novela salta con sus pies a ese lado. Y es en la mirada de los otros que deviene loca. En la de su marido, con quien hasta ese momento todo era fantasía, diversión, alegría, en la de su hijo, en la de los demás.

P.: ¿Es el optimismo melancólico que recorre su novela lo que le ha dado el éxito?

O.B.: Siempre resulta pretencioso explicar la propia novela. Pero si me baso en lo que me dicen los lectores sobre lo que les gusta es que hay un punto de optimismo, estallidos de alegría, en medio del drama, una pirueta humorística. Así funciono yo. Prefiero hacer reír a la gente con mis fracasos que hacerla llorar.

P.: ¿Su pirueta personal fue pasar de una novela seria, densa, dura, que no interesó a los editores y sintió como un fracaso, a la divertida "Esperando a mister Bojangles"?

O.B.: Quise probarme que podía escribir todo lo contrario a lo que había ofrecido a los editores. Cuando escribía y llegaba a un pasaje emotivo en vez de caer en lo melodramático me daba un respiro y hacia una pirueta humorística. Supe que mis lectores sentían eso en el mismo momento. Eso acaso eso sea un explicación de lo que ha ocurrido con mi libro.

P.: ¿Cómo logró mantener la tensión poética del principio al fin?

O.B.: Busqué poner poesía en cada personaje. El chico con su ingenuidad, su modo de ver el mundo. Todos los niños son naturalmente poéticos. Busqué que lo que escribe el padre, su novela dentro de mi novela, fuera elaborada, con ritmo, rima, musicalidad en las frases. Y en la madre, que no es una de los narradores, es su comportamiento el que debía ser poético. Por ejemplo, le entrega un guante perfumado suyo a su hijo para que todo el día la mano de ella pueda guiarlo. Y la locura puede contener poesía. Pese al drama que representa la locura, los locos tienen salidas poéticas con las que buscan acercarse a la realidad. La madre a veces parece loca, y lo que dice en realidad tiene mucho de sentido común.

P.: Su novela se puede relacionar con la canción "Esperando a mister Bojangles" cantada por Nina Simone.

O.B.: Escribo con música de fondo. Cuando tengo que escribir una escena importante pongo la música que acompañará mi estado de ánimo. La voz rasposa de Nina Simone en la canción "Esperando a mister Bojangles" te entrega a una atmósfera. Trata de alguien que baila. Temí que el tema de la canción no fuera en el mismo sentido de la novela, pero la historia se vinculaba a la perfección. Tiene imágenes muy bellas. Mister Bojangles bailando se eleva en el aire, sube muy alto y luego cae al suelo como una hoja muerta para de inmediato volver a bailar. Y quien abre la novela se encuentra con una pareja que baila feliz, y un chico que es feliz mirándolos.

P.: ¿Es cierto que están por llevar su novela al cine y al teatro?

O.B.: Tengo una suerte inaudita. Me halaga mucho el interés que otras formas del arte han tenido por mi libro. La están pasando al cine, al teatro y al comic, me acaban de llegar los primeros dibujos, son anticuados, de otra época, elegantes, atractivos.

P.: Qué desafío enfrenta ahora, luego del éxito, ¿qué va a tratar en su próxima novela?

O.B.: Vuelvo a mis primeros amores: el fracaso, ¿por qué no? Será una historia de fracasos. Contará variaciones sobe la amistad y sus fracasos.

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