General ya retirado, Lino Oviedo iba a volver a intentar dentro de dos meses y medio su sueño de alcanzar la presidencia, al frente de la Unión Nacional de Ciudadanos Éticos (UNACE), una escisión del Partido Colorado con la que obtuvo el 21,89% de los votos en las presidenciales de abril de 2008, que ganó Fernando Lugo.
Nacido en Juan de Mena (centro) en septiembre de 1943, Lino César Oviedo Silva se formó como militar en Alemania y era coronel cuando forzó la rendición de Stroessner, al que amenazó con una granada y una pistola.
Ascendido en 1993 a la comandancia del Ejército, en abril de 1996 se declaró en rebeldía contra el entonces presidente, Juan Carlos Wasmosy, antiguo socio suyo que ordenó su destitución, lo encarceló y promovió contra él un proceso por sedición. Ahí comenzó una década de procesos judiciales, exilio, desapariciones y períodos de cárcel durante la que promovió su figura política al frente de la UNACE, dentro del Partido Colorado.
El 9 de marzo de 1998 fue condenado a diez años de prisión militar por "comisión de delitos contra el orden y la seguridad de las Fuerzas Armadas y por insubordinación" en el Gobierno de Wasmosy, que supuso su inmediata inhabilitación política, su "baja absoluta" en el Ejército y la pérdida de todos los honores.
Raúl Cubas, el candidato que lo sustituyó en la UNACE, ganó las elecciones de 1998 y a los tres días de asumir decretó su libertad. Pero en diciembre, la Corte Suprema anuló el decreto y ordenó su regreso a prisión.
El 23 de marzo de 1999, la democracia paraguaya atravesó sus peores horas desde la caída de Stroessner: el asesinato del vicepresidente Luis María Argaña devino en un "juicio político" para la destitución de Cubas y en protestas callejeras en las que murieron siete jóvenes manifestantes. Oviedo fue implicado en estos sucesos, el "marzo paraguayo", y logró huir antes de que Cubas presentara su dimisión con destino a la Argentina (patria de su esposa, Raquel Marín), que le ofreció asilo político.
De nuevo el héroe se convirtió en villano: expulsado del partido, fue acusado de instigar el magnicidio y el Gobierno pidió su extradición a la Argentina, que lo mantuvo confinado en Tierra de Fuego, pero no lo entregó. Cuando Carlos Menem terminó su mandato, Oviedo pasó a la clandestinidad y pronto se lo acusó de instigar una nueva intentona golpista protagonizada el 18 de mayo de 2000 por seguidores en Asunción, rápidamente sofocada. Detenido el 11 de junio de 2000 en Foz do Iguazú (Brasil), fue trasladado a una prisión de Brasilia, y Paraguay solicitó su extradición por los hechos del "marzo paraguayo", sin éxito.
Oviedo quedó en libertad luego de 18 meses y poco después convirtió a la UNACE en partido político con la intención de presentarse a las presidenciales de 2003. La Corte Suprema ratificó la anulación de sus derechos cívicos, pero le otorgó la libertad el 31 de julio de 2007 y tres meses después anuló su condena. Poseedor de una gran fortuna amasada a la sombra del general Andrés Rodríguez -presidente tras la caída de Stroessner-, una comisión del Congreso brasileño vinculó su enriquecimiento con el narcotráfico, que él siempre negó.
| Agencia EFE |


Dejá tu comentario