15 de marzo 2016 - 00:00

Vidal, separación y después

María Eugenia Vidal y Ramiro Tagliaferro, unas semanas atrás, durante una actividad oficial.
María Eugenia Vidal y Ramiro Tagliaferro, unas semanas atrás, durante una actividad oficial.
María Eugenia Vidal confirmó públicamente ayer que se separó de su marido, Ramiro Tagliaferro, exdiputado del PRO y desde el 10 de diciembre, intendente de Morón. La primera mujer que se trepa, por voto directo, a la butaca de la gobernación bonaerense se mete, además, en otro Guinness de revistas del corazón: ser, desde el retorno democrático, la única mandataria separada. "Soy sola" podrá decir. Por protocolo, más allá de leyendas y rumores, ni Alejandro Armendáriz, ni Antonio Cafiero ni Eduardo Duhalde, Carlos Ruckauf o Daniel Scioli fueron gobernadores solteros. Desde ayer, Vidal lo es.

La excepción es Felipe Solá que, en ejercicio de la gobernación, se distanció de Teresa González Fernández aunque, al poco tiempo, oficializó su pareja con María Helena Chávez. El episodio estuvo cruzado por un miniescándalo.

El caso Vidal aporta, hasta acá (quedarán las murmuraciones para páginas rosas o amarillas), el dato peculiar de ser, además, una mujer en uno de los cargos más ásperos y temibles de la política criolla. Gobernadora y soltera.

La oficialización de la ruptura con Tagliaferro -con quien tiene tres hijos y estuvo casada 20 años- fue, como suele ocurrir en el PRO, un proceso calculado y mediático. En la campaña, a su lado, se habló de tensiones matrimoniales que se atribuyeron al estrés del momento político cuando Vidal apuntaba a la provincia y Tagliaferro a la intendencia de Morón.

La chismografía de café hizo correr, incluso, que en plena campaña una crisis matrimonial se convirtió en asunto de Estado para el team Macri. El Presidente, por entonces candidato, le pidió a Vidal y a Tagliaferro que colaboren para, en pleno frenesí electoral, evitar un conflicto de alcoba.

Un mes atrás, Vidal anunció que dejaba su casa en Morón para, "por razones de seguridad", instalarse en otra casa más cerca además de un helipuerto para sus traslados. Al confirmarse la separación, aquella mudanza adquirió otro sentido. En su antiguo domicilio quedó, ahora, Tagliaferro.

Mañana, al igual que Macri como presidente y Tagliaferro como intendente de Morón, Vidal cumplirá 100 días de gestión. La separación temprana remite, con otros ribetes y sin la dosis de escándalo, al prematuro divorcio de Carlos Menem con Zulena Yoma que se adornó con una saga de episodios en la quinta de Olivos, llantos y denuncias.

En el caso de Vidal, por ser Tagliaferro un dirigente del PRO, el condimento fue menos visible y estuvo marcado por chispazos de tipo político. Hace al menos un año, por orden de Macri, el ahora ex de Vidal fue apartado del centro de la escena bonaerense por los constantes cruces entre Tagliaferro y otros dirigentes del PRO, como Jorge Macri y Emilio Monzó. Con los dos, Vidal mantiene hoy una relación distante y dura.

Por Tagliaferro también se tensó el vínculo entre Vidal y Daniel "El Tano" Angelici a raíz de una serie de desencuentros entre hombres del espacio del presidente de Boca y amigo de Macri y Tagliaferro. Ayer, Vidal cerró esa parte de la historia.

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