22 de agosto 2013 - 00:00

Videos que no dejan lugar a dudas

Beirut - Largas filas de cadáveres sin signos de heridas y niños con señales de respiración fatigosa y saliva en la boca: éstas son las imágenes difundidas ayer por activistas sirios sobre los ataques químicos en Damasco atribuidos al régimen de Bashar al Asad.

Las imágenes recordaron dramáticamente otros horrores, entre ellos y en primer lugar aquel cometido contra la ciudad kurda iraquí de Halabja, en 1988, por obra de las tropas de Sadam Husein.

No es la primera vez que en Siria se denuncian ataques con armas químicas; los rebeldes acusaron de ello varias veces al régimen sirio, y éste hizo lo propio con la oposición. En el país, de hecho, inspectores de la ONU pasaron tres días para hacer verificaciones en el terreno.

Según los activistas, las imágenes fueron captadas luego de los bombardeos de las fuerzas leales al régimen en las primeras horas de ayer en la región de Guta oriental y sus dos suburbios al sur de la capital, Muadamiya y Daraya.

En uno de los videos, que se afirma fue grabado en el suburbio de Kafr Batna, este de la ciudad, se ven decenas de cadáveres, en apariencia sin heridas, alineados en una gran habitación. En su mayoría son de hombres jóvenes, pero también se advierten algunas mujeres y niños; uno de éstos parece no tener más de tres años.

Otros cinco cuerpos yacen descompuestos y distantes uno del otro en una habitación, aparentemente caídos en el lugar. Otras imágenes muestran un grupo de cinco o seis jóvenes sin vestimenta, que llevan apenas ropa interior.

Otro video muestra personas con problemas respiratorios mientras son socorridas en lo que parece una clínica improvisada. Tampoco en este caso se ven rastros de sangre en los cuerpos. Un hombre con la boca y la nariz cubiertas por un pañuelo practica un masaje cardíaco a un joven, en un intento por reanimarlo.

Cerca, otros asisten con máscaras de oxígeno a niños. En el suelo se ve a una niña inconsciente, mientras alguien la reanima con agua y procura lavarle el rostro. Más allá, otro niño, quizás de cinco o seis años, pierde saliva de la boca.

Agencia ANSA, y Ámbito Financiero

Dejá tu comentario