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Vieja costumbre de los cinéfilos
En verdad, es una operación tan vieja como el cine. Ya las primeras cintas eran acompañadas por narradores que además interpretaban los diálogos para el público analfabeto. En EE.UU. se los llamaba talkers o explainers, en Alemania spielers, en Corea pyonsa, y en Japón benshi o katsuben. También eiga setsumeisha, explicador de películas.
Los japoneses hicieron de esto un verdadero arte, incluso elogiado por los teóricos Noel Burch y David Bordwell. Ellos explicaban, interpretaban los diálogos, y hasta daban su opinión sobre lo que iba pasando en pantalla. Para dejar testimonio (hoy apenas quedan diez oficiantes), algunos estudiosos llegaron a grabarlos, así ahora pueden verse viejas películas japonesas con o sin aporte del katsuben, ya que esa costumbre jamás afectó la copia fílmica, ni allá ni en la casa de los Li Gotti.
Pero hay algo más. Como se sabe, Abel Gance filmó «Napoleón» en 1927, muda. Pero en 1936 él mismo hizo grabar los diálogos a los actores, entre ellos Antonin Artaud, y muy orgullosamente reestrenó la obra en versión «sonora y hablada», como se decía entonces, «para horror de cualquier cinéfilo». de ahora. Dicho sea de paso, esa es la versión que rescató y restauró Claude Lelouch en los 80, alentando a su colega Francis Coppola a restaurar la muda. Hoy pueden disfrutarse ambas.
Paraná Sendrós

