8 de noviembre 2010 - 00:00

Viene un clásico: China vs. EE.UU.

Más de 20.000 trabajadores de la Confederación de Sindicatos de Corea se manifestaron ayer en Seúl en contra de la cumbre del G-20, que comenzará esta semana.
Más de 20.000 trabajadores de la Confederación de Sindicatos de Corea se manifestaron ayer en Seúl en contra de la cumbre del G-20, que comenzará esta semana.
Seúl - La llamada «guerra de monedas» será uno de los primeros temas que abordará la Cumbre del G-20 que se celebrará el jueves y el viernes en esta ciudad, según el cronograma oficial del encuentro.

Está previsto que en la cena de líderes y jefes de organizaciones internacionales del jueves comience el debate sobre los desequilibrios en el crecimiento de economías desarrolladas y emergentes tras la crisis mundial. Se anticipa también que en las conversaciones se destacará la disputa de Estados Unidos con China, a quien Washington acusa de mantener el yuan artificialmente bajo para fortalecer su competitividad exportadora y atraer flujos de capital.

El presidente estadounidense, Barack Obama, y su homólogo chino, Hu Jintao, asistirán a esa primera cena en Seúl donde se intentarán limar diferencias sobre las políticas de divisas de algunos países emergentes y las llamadas «devaluaciones competitivas». EE.UU. presiona a China para que aprecie el yuan de modo de reflejar la estructura real de su economía y orientarla a un modelo que potencie la demanda interna.

La discusión sobre el mercado de divisas serán también parte de la primera sesión de reuniones del G-20 el viernes, centrada en conseguir un acuerdo marco sobre un crecimiento sostenible y equilibrado, según los organizadores. Los cruces de la guerra de divisas subieron de tono en los últimos días por la decisión de la Reserva Federal de salir a comprar bonos del Tesoro por u$s 600.000 millones, incrementando fuertemente la liquidez existente en el mercado internacional y devaluando artificialmente el dólar. La medida ya fue criticada por la primera ministra alemana, Angela Merkel, y por el presidente brasileño, Lula da Silva, que concurrirá a Seúl junto con la mandataria electa, Dilma Rousseff.

En la reunión de ministros de Finanzas del G-20 del mes pasado en la ciudad surcoreana de Gyeongju, los participantes rechazaron las «devaluaciones competitivas» y se abogó por implementar políticas que eviten excesivos desequilibrios en las balanzas de cuenta corriente. Otros temas de la cumbre de Seúl serán la reforma de instituciones internacionales como el FMI, políticas de desarrollo, comercio, cambio climático y los cambios del sistema financiero. El encuentro concluirá con un comunicado conjunto final y una rueda de prensa del presidente surcoreano, Lee Myung-bak, el viernes por la tarde.

El G-20 está integrado por Alemania, Arabia Saudita, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Corea, Estados Unidos, España (país invitado), Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Reino Unido, Rusia, Sudáfrica, Turquía y la Unión Europea como bloque. El nucleamiento surgió en 1999 como un foro de cooperación y consultas entre los países más desarrollados, y las naciones en vía de desarrollo para temas relacionados con el sistema financiero internacional y otras cuestiones.

En tanto, decenas de miles de personas manifestaron ayer en las calles de Seúl en una protesta sin incidentes importantes contra la Cumbre del G-20 , mientras la ciudad se encuentra en alerta máxima por la reunión. Las autoridades aumentaron la seguridad el fin de semana como preparación para el arribo de 10.000 participantes, incluyendo a 32 jefes de Gobierno y líderes de organizaciones internacionales.

Agencia EFE

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