8 de febrero 2011 - 00:00

Vientos de inquietud

Vientos de inquietud
Una rueda que trajo consigo una avanzada vendedora y, tal como lo delataba el escaso poder de negocios, fueron los precios los que debieron resultar variable de ajuste ante lo poco esponjoso del terreno. Resultó tan llamativo el ausentarse de la demanda que aun con una oferta que cuidó las dosis y generó un volumen de poca trascendencia el daño causado en el conjunto de índices resultó de gran calibre. Y dentro de una primera fecha semanal donde el escenario externo no presentó mayores fisuras, sino que -en general- los mercados obtuvieron algún saldo positivo. Comenzando por el Dow Jones y que prosiguió sumando en una estadística de bonanza que lo sitúa unos tres años atrás en sus marcas. Europa con levedad porcentual, aunque sin mayores sustos, y el Bovespa casi intrascendente en avance del 0,09%, pero con el «logro» de no haber agregado otra rueda bajista.

De tal forma, quedó demasiado destacado el derrape del Merval y sus parientes con el índice principal acusando casi el 2% de caída. Y sin respuesta a lo largo del desarrollo, que supo estar en altura máxima de 3.639 -un nivel ilusorio- para después desplomarse y perforar sin miramientos el piso de los 3.600, hasta concluir en solo 3.559 puntos. Las diferencias también fueron drásticas y abarcando todo calibre de papeles. Total de 19 plazas con aumento, contra 60 títulos con pérdidas. En el campo de las líderes de liquidez pasó la cuchilla sin piedad, decayendo 16 de los 17 nombres listados.

Preocupaciones

Al culminar la rueda las sensaciones se mezclaban, y visto el andar tan debilitado en el ámbito local no conformaba demasiado suponer una corrección natural, esperada -en tal dimensión-, sino que surgió justamente cuando se dieron a conocer medidas que abordan la actividad bursátil con el «deber de informar» operaciones (partiendo de sumas tan modestas como los $ 40.000) y que son capaces de generar efectos indeseados en un sistema que no goza de fortaleza de cifras e inversores. Se verá si esto resultó un producto casual, o bien si persiste el mal ambiente derivado de insólitas actitudes extramuros. La Bolsa, tiritando.

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