Provocó un escándalo el cuento que da título a este conjunto de relatos en la revista Harpers de noviembre de 2013. Otra vez la menuda señora Oates se metía con un intocable. Ahora con Robert Frost, "el poeta más grande del siglo XX", fundador de la poesía moderna de los Estados Unidos, cuatro veces premio Pulitzer, Medalla de Oro del Congreso, una institución de las Letras. Para furia de los académicos y bienpensantes, Oates lo mostraba presuntuoso, patético, un farsante.
Todo comienza con una profesora de literatura, Evangeline, "de 31, y aún célibe", logra entrevistar para una revista literaria a Frost en su apartada cabaña. El poeta se muestra reticente, sobrador, y cuando una pregunta le incomoda le pregunta a Evangeline si se le humedeció la bombachita porque la silla estaba mojada. Ella empieza a ver al "travieso yanqui sabio" como un corpulento pavo real, un buda de cartón, y para peor un racista. Molesta de que le repita sus slogans: "tuve una pelea de amantes con el mundo" (que le sirvió de epitafio) y "si tuviera algo que transmitir mandaría un telegrama", o que la corte para preguntarle sobre su vida de mujer célibe, decide atacar la intimidad de Frost. ¿Es cierto que le habría gustado no volver a ver a sus hijos por las molestias que le causaban? ¿Quién ha estado propagando tales mentiras? ¿Por qué a su hijo Carol le puso un nombre de mujer? ¿Por qué no hizo nada para que no se suicidara? ¿No le importó dejar morir a su mujer? ¿Por qué a Irma, la única hija que se había quedado con usted, la internó en un hospicio? Echándola, le grita: "todo lo que puede hacer gente insignificante como usted, enanos espirituales, es carroñear en los detritos de la vida del poeta sin entender que su vida, en realidad, carece de importancia para el poeta". El título de ese cuento procede del poema de Frost "Alto en el bosque en una noche de invierno" que concluye: "los bosques son hermosos, oscuros y profundos,/ pero tengo promesas que cumplir,/ y millas que recorrer antes de dormir".
"Hermosos, oscuros y profundos" -por más que hablen del miedo de vivir, de morir, del temor a perder, del pánico de la incertidumbre- son estos trece vigorosos cuentos que, tras haberlos esparcido por diversas publicaciones, Oates reúne en esta obra. Pareciera haberlos ordenado para ir de menor a mayor. Comienza con uno que parece meramente entretenido para deslumbrar con la nouvelle final.
En el primero, "Sexo con una camella", un adolescente que acompaña a su abuela al hospital por un tratamiento, le cuenta chistes verdes y sostiene que "muchas cosas se valoran más de la cuenta. El suicidio, por ejemplo", y mientras la espera, descubre que esa muerte, que su abuela trata con sabia ironía, la ve pasar en chicas anoréxicas que no tienen coraje para darse un destino.
Oates considera que "la conexión entre las personas es impredecible". El miedo a un perro puede provocar una relación insospechada ("Mastín"), el teléfono se puede volver un dramático emblema ("Distancia"), la torturante sospecha de un alejamiento puede desparecer en el conmovedor abrazo de alguien dormido ("Desapariciones"). De pronto un hecho banal cobra una dimensión inesperada. Un nacimiento puede dar fin a una relación. En la prodigiosa nouvelle, "Parricidio" Lou Lou, la hija de un escritor que finalmente ha recibido el Premio Nobel, un mujeriego que se ha casado varias veces debido a sus numerosas aventuras, ve llegar a Cameron, más joven que ella, futura esposa de su padre. La conexión impredecible se dará entre esas dos mujeres. Oates dice que para crear a ese escritor se inspiró en Saul Bellow; muchos sospechan que el inspirador ha sido Philip Roth.
"Mágico, sombrío, impredecible" es un buen libro para quienes quieran empezar a conocer a esa dama de 77 años, profesora en Princeton, candidata permanente al Nobel, de la que le dicen prolífica porque ha publicado unos cien libros, entre novelas, cuentos, ensayos y obras de teatro. Para quien ha gustado de alguno de sus libros, es un nuevo placentero encuentro.
| Máximo Soto |


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