23 de junio 2009 - 00:00

Violencia opaca la fiesta quemera

Aquí comienza la pelea entre las tres fracciones de la hinchada de Huracán; después seguiría en la propia puerta del Hospital Penna con un saldo de dos muertos.
Aquí comienza la pelea entre las tres fracciones de la hinchada de Huracán; después seguiría en la propia puerta del Hospital Penna con un saldo de dos muertos.
Otra vez, la violencia llega al fútbol para opacar la fiesta y el espectáculo más lindo de los argentinos. Esta vez, el turno fue de Huracán, que contrariamente al histórico momento futbolístico que está viviendo, algunos «hinchas» en la tribuna jugaron un partido aparte, teñido de violencia, sangre y muerte.

En el último fin de semana dos hombres fueron asesinados a balazos y otras cuatro personas sufrieron heridas de bala y puñaladas en enfrentamientos entre diferentes bandas del propio club. Todo comenzó en el Estadio Tomás Adolfo Ducó durante el partido con Arsenal y continuaron en la puerta del Hospital Penna, en Parque Patricios. La pelea comenzó en la tribuna, durante el entretiempo del partido, y luego en la villa Zavaleta, y llegó hasta la misma puerta del hospital, donde participaron hasta familiares de los heridos.

El ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, Aníbal Fernández, aseguró que todavía los hechos no se pueden vincular con un caso de violencia en el fútbol. Indicó que se trató de un «hecho criminal» protagonizado por «delincuentes» y aclaró que aún no se puede hablar de «barras bravas».

La Policía ya identificó a los muertos como Fernando De Restini, de 32 años, que sería hermano de uno de los líderes de la hinchada de Huracán, y Orlando Sosa, de 30, atacado en la puerta del hospital. Además, el fiscal convocó a declarar a testigos del hecho para poder establecer los motivos de los enfrentamientos, que, según se cree, estuvieron motivados en una interna entre las tres fracciones de la hinchada de Huracán: «El Pueblito», «Villa Zavaleta» y de la plaza «José C. Paz».

Las medidas de seguridad para combatir la violencia futbolística parecen no ser eficientes. El fútbol de ascenso implementó a fines de 2007 la prohibición del público visitante en los estadios para reducir los enfrentamientos. Algo que ahora resulta ridículo porque las peleas son entre los mismos líderes de la hinchada, sin diferencia de división.

Por su parte, la directora del hospital Penna, Ángela Toscano, dijo que en los enfrentamientos, además de las dos personas muertas, dos se hallaban internadas en observación con heridas de bala y de arma blanca, y otras dos que fueron asistidas se fugaron sin tener todavía el alta médica.

Pero éste no fue el único hecho de violencia en la fecha 18; los hinchas de Independiente, entre amenazas y abucheos, recibieron a sus jugadores con jeringas con un líquido rojo, simulando sangre, bolsas de comidas para perro colgadas en los alambrados y banderas con insultos. Mientras que en la tribuna local hubo una que llamó la atención con los colores de la Bandera argentina que llevaba la frase «Sudáfrica 2010». Dicen que cuando restaban unos minutos se vio a un grupo bajar y en ese momento, aparentemente, se designó a los 50 barras que viajarán el año próximo a Sudáfrica si la Selección argentina se clasifica a la Copa del Mundo, otra muestra de la relación de los mal llamados hinchas con la dirigencia del club.

«Además de la plata que paga el club a los efectivos policiales, nosotros les damos incentivos que llegan a nosotros por los dirigentes», aseguró un barra que conoce la interna pero prefiere mantenerse en el anonimato.

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