6 de febrero 2009 - 00:00

Violencia en subtes en caso testigo de libertad gremial

Desde Olivos, hubo tanta preocupación ayer por la violencia en los subtes y el posterior paro como por las consecuencias del plebiscito que los delegados organizan para separarse de la UTA, gremio cercano a Hugo Moyano; amparados por el fallo de la Corte que permite la democracia sindical.
Desde Olivos, hubo tanta preocupación ayer por la violencia en los subtes y el posterior paro como por las consecuencias del plebiscito que los delegados organizan para separarse de la UTA, gremio cercano a Hugo Moyano; amparados por el fallo de la Corte que permite la democracia sindical.
El Gobierno vivió con preocupación el resurgimiento del conflicto interno en los subtes. Pero más allá de la alarma por la violencia del caso, y el consecuente paro de actividades posterior, lo que más alarmó en Olivos, especialmente al ex presidente Néstor Kirchner, fue la insistencia de los delegados en realizar las elecciones para decidir si continúan dentro de la Unión Tranviarios Automotor (UTA). Sucede que de concretarse este acto (lo que ocurriría en los próximos días), y si la Justicia avala la elección, sería la primera escisión gremial desde aquel fallo de fines de 2008 de la Corte Suprema, que consagró la democracia sindical. Los hechos de violencia, que según los delegados de subtes fueron protagonizados por «matones» de la UTA, servirían además para reforzar el intento de los representantes rebeldes, vinculados a partidos de izquierda, de crear varios sindicatos independientes de los gremios centrales, en su mayoría cercanos a la conducción de la CGT de Hugo Moyano. En otras palabras, el temor es que el antecedente de los trabajadores del subte se propague a otras actividades como los alimentos, autopartes, terminales automotrices, construcción, plásticos y hasta los empleados públicos. Si avanzara esta alternativa ya en 2009, se rompería una de las promesas que Néstor Kirchner le hizo a Hugo Moyano para mantener la alianza del camionero y la CGT con el Gobierno nacional, basada en no avalar las cesesiones gremiales amparados por el fallo de la Corte Suprema.
La conducción de la UTA se defendió ayer acusando a «grupos minúsculos» por los hechos de violencia que se registraron en el ámbito gremial de los trabajadores de subterráneos y que derivaron en la suspensión del servicio por cuatro horas.
En un comunicado, la UTA sostuvo que «una vez más la paz social, que es uno de los valores más venerados por los trabajadores, ha sido violentada por el accionar de un grupo minúsculo de inadaptados que, con el recurso de prácticas violentas y antidemocráticas, pretenden desconocer la voluntad de sus compañeros y agreden a los usuarios». E insistió con que «este consejo directivo quiere destacar muy especialmente que estos hechos no son solamente contra la conducción de la UTA. Son también contra los usuarios, contra el Gobierno y contra la democracia».
Agregaron que «de estos actos «participan los agitadores y los oportunistas que les quieren hacer mal al Gobierno y al movimiento obrero, ante cierta pasividad difícil de explicar de la empresa Metrovías, que permite un ambiente de indisciplina generalizado y facilita la realización de actos que, como el plebiscito, son una verdadera afrenta para los trabajadores».
«Cuando algunos voceros interesados intentan minimizar el problema diciendo que es un conflicto entre partes del gremio están faltando a la verdad. Estos hechos de agitación están protagonizados por un grupo minúsculo que no representa a nadie y que se lleva adelante en contra del movimiento obrero organizado», continúa asegurando la UTA.
Sobre las elecciones de ayer, donde se plebiscitaba la continuidad de los trabajadores del subterráneo dentro de la UTA, el gremio fue directo: «Defenderemos la unidad sindical con todas nuestras fuerzas, no permitiremos que nos separen de nuestros compañeros de subterráneos, y lo haremos porque la unidad sindical es un valor innegociable que en definitiva pertenece al pueblo trabajador».
C.B.

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