Facundo Guevara y Ana Ponce en percusión, Eliana Liuni en vientos, Quique Ferrari en contrabajo, Mariano Delgado en guitarra y ella misma al piano fueron quienes pusieron sostén instrumental a su voz. Hubo algunos invitados, como Verónica Condomí, la cubana Yusa y su sobrina Mariela Vitale (Emme). "Quiso la casualidad o la suerte que me invitaran a cantar en la inauguración de Los Chisperos, un lugar de música nuevo que está a la vuelta de la casa de mis viejos. Entonces, me vi en la situación de armar un repertorio y eso me hizo reencontrar con músicas y músicos que habían estado a lo largo de mi vida. Jaime Roos, Alberto Muñoz, Jorge Lazaroff, Horacio Fontova, Spinetta, Miguel Abuelo, mis musicalizaciones de Julio Cortazar o Henri Michaux. Y también me hizo reencontrar con un público que tenía ganas de escucharlas".
Periodista: Pasó mucho tiempo desde su anterior disco "Al amparo del día".
Liliana Vitale: Sí. Eso fue en 2005. Y seguramente tenga que ver con esto que te decía. Hice cosas, canté, toqué, pero sin darme cuenta estaba sembrando una semilla que ahora tiene su fruto en este nuevo álbum. Era todo mucho más sencillo. Estaban las canciones. Estaban los músicos. Y las grabamos de ese modo, con dos o tres tomas a lo sumo, en directo.
P: Es un álbum puramente acústico. ¿Sigue prefiriendo ese sonido?
L.V.: Siempre me gustó. En realidad, no es que planifique mantenerme en lo acústico. Lo que pasa es que reconozco eso en mí cuando lo voy armando, cuando elijo los músicos. Ahí me doy cuenta de que es algo mío. Pero además, pensándolo en perspectiva, a este disco más que a ninguno, por la "liviandad" elegida para el canto, lo acústico le era indispensable.
P: Su carrera ha sido fluctuante en cuanto a su relación con el público que se mantiene sin crecer significativamente pese a una trayectoria muy reconocida. ¿A qué lo adjudica?
LV: Me doy cuenta porque me lo dicen. Y a lo mejor la respuesta está en que no tengo jamás la intención de trabajar desde una actitud profesional. Mi pulsión es artística. Soy una emergente de un grupo de gente a la que le gusta que yo cante. Claro que me gustaría tener más público, pero no es algo que quiera manejar desde la razón.
P: Otro aspecto que también complica a la gente del "negocio" es que no saben dónde ubicar lo que usted hace. ¿Qué les diría?
L.V.: Que mi primer disco fue "Artaud" de Spinetta, que en mi casa escuchaba Serrat, Hendrix, música clásica. Que me entusiasmó la cultura rock de los '60 y los '70 que supo ser contracultural en ese momento. Que por el lado del folklore siempre me gustaron los músicos que llamaría más rockeros, como el Chango Farías Gómez, Jorge Fandermole, Jacinto Piedra. De todo eso, salgo. Y aunque yo me siento más cerca del rock, sé que no cumplo con lo necesario como para ser parte de ese colectivo.
P: ¿Se siente parte de algún colectivo entonces?
L.V.: En este momento le diría que creo ser parte de un colectivo político con que el que siento que estoy siendo parte de mi propio destino. Excede lo musical pero lo incluye. Y me permite celebrar esa comunión; ser parte de algo y cantar desde un lugar más claro. En lo más concretamente musical, sigo sintiendo empatía con un grupo muy amplio y muy variado de músicos, de cantantes, de poetas y, sobre todo, de un público al que siento como mis aliados.
P: Justamente, Charly García llamó "mis aliados" a sus seguidores en un párrafo de su reciente libro.
L.V.: Bueno. Vaya con la coincidencia. En eso parece que sentimos parecido.
| Entrevista de Ricardo Salton |


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