8 de julio 2009 - 00:00

Vivir en barrio River, una odisea: recitales dañan más viviendas

Los vecinos del barrio denuncian que en los alrededores del estadio de River Plate los tanques de agua y las paredes se resquebrajan ante las oscilaciones que provoca la música alta.
Los vecinos del barrio denuncian que en los alrededores del estadio de River Plate los tanques de agua y las paredes se resquebrajan ante las oscilaciones que provoca la música alta.
La música empieza a sonar. Esta vez es el turno de Los Piojos. Los jóvenes se alborotan, comienzan a saltar y empieza el «pogo». Pero la alegría no es de todos. En los alrededores del estadio de River Plate los tanques de agua se resquebrajan al igual que los vidrios, las lámparas, y los ventiladores tiemblan y los edificios se mueven.

Quienes viven por la zona han realizado cientos de denuncias policiales en los últimos 9 años y han recurrido a fiscales, pero no consiguieron la suspensión de ningún recital. Además, permitieron que, durante más de un año, empleados de la Agencia de Protección Ambiental entraran a sus departamentos y tomaran medidas. Finalmente, obtuvieron como resultado del organismo que «los instrumentos con los que hicieron las medidas no son los adecuados y que no tienen competencia para intervenir en esto», según aseguró Ana Paulesu, de la Sociedad de Fomento Barrio River.

Sin embargo, la presidenta de la Agencia de Protección Ambiental, la ingeniera Graciela Gerola, explicó que el estudio que finalizaron recientemente apuntaba a saber si los recitales generan ruidos más fuertes que los permitidos, pero también pudieron comprobar la existencia de vibraciones durante los eventos.

«Hasta ahora podemos asegurar que los temblores afectan a las personas, pero no las estructuras», afirmó Gerola, quien explicó que durante los próximos cinco meses realizarán un estudio más profundo con un tomógrafo en pos de conocer si éstos afectan las edificaciones. «No sabemos si las resquebrajaduras de los edificios se deben a los espectáculos musicales, pero, de ser así, el jefe de Gobierno está dispuesto a suspenderlos», agregó la ingeniera.

Paulesu recordó que «las mediciones de la Agencia corroboraban la presencia de oscilaciones muy fuertes, pero después se perdían las actas o no las firmaban. Además, nos enteramos de que el aparato que usaron era para mediciones laborales. No vamos a dejar que sigan midiendo, esto es una burla».

La vecina agregó que el organismo tiene la intención de adquirir un sismógrafo. «Para qué van a comprarlo si ésta es una ciudad que no tiene sismos. Sin duda, es porque los recitales los están provocando, lo cual compromete las estructuras de nuestras viviendas, porque en Capital Federal no se construye con protección antisísmica». Afirmó también que las oscilaciones podrían llevar a que los tanques de agua de los edificios se rompieran y los destruyan en menos de 10 minutos. Éstos ya están resquebrajados al igual que muchos vidrios de ventanas y balcones de quienes viven en la zona aledaña al «Monumental».

Rupturas

Para Paulesu, detallar la situación es una obviedad: si más de 60.000 personas saltan en un lugar construido sobre agua -es terreno ganado al río-, el movimiento provoca desgaste que lleva a las rupturas en los edificios. Otra de las problemáticas que generan los recitales, según la vecina, es que el barrio se convierte en un baño, ya que los asistentes a los eventos orinan en las calles. Se suma a esto el incremento de la inseguridad porque los jóvenes están alcoholizados y consumen drogas ilícitas, además muchas chicas son violadas y manoseadas en parques.

Por su parte, sostuvo que la situación ha provocado la baja en los precios de las propiedades de una de las zonas cuyos impuestos son de los más caros de la Ciudad. Por todo esto, la asociación propone que los espectáculos musicales se trasladen a Parque Roca y al Autódromo, donde le generarían ganancias a la Ciudad.

Paulesu explicó que, durante los conciertos, llaman a la Policía que levanta actas. Después se comunican con fiscales, quienes tampoco pueden suspender los recitales, porque están autorizados por el Gobierno de la Ciudad. También se acercaron al defensor del pueblo y agregó que desaparecieron cientos de denuncias realizadas por vecinos y que, cuando se acercaron a hablar con el director general de Habilitaciones y Permisos del Gobierno de la Ciudad, Martín Farrell, les contestó: «A ustedes lo que les falta es resignación», por lo que sostuvo: «Todos se declaran incompetentes, te escuchan y no les importa, el ciudadano no existe, la seguridad del ciudadano tampoco».

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