18 de noviembre 2010 - 00:00

Vocación de emprendedor

«En el mundo sobra liquidez, incluso para encarar proyectos de desarrollo de nuevas empresas en el sector tecnológico y en países aparentemente marginales como la Argentina. Acá hay buen nivel profesional y -sobre todo- gran vocación de mucha gente para convertirse en emprendedores». El israelí Yigal Ehrlich fue muchos años Chief Scientist (algo así como científico jefe) del Ministerio de Industria de su país. Desde allí armó un fondo para atraer a «venture capital» (fondos de riesgo) dispuestos a invertir en «start ups». Hoy el departamento que fundó mueve unos u$s 2.000 millones. Ehrlich llegó al país para participar de la Conferencia de Private Equity y Venture Capital que se desarrolló en la Bolsa porteña.

Periodista: ¿A qué clase de fondos debería apuntar la Argentina para asociarlos al desarrollo del sector tecnológico?

Yigal Ehrlich:
Claramente a los «venture capital» (fondos de riesgo). Los fondos de «private equity» invierten en empresas maduras, en fusiones y adquisiciones, y en países desarrollados. Los fondos de «venture capital» están en ascenso: cada año manejan más dinero, sobre todo porque los fondos de pensión colocan una pequeña parte de sus dólares (un 2, 3, 4%) allí.

P.: ¿Cómo funciona el esquema de asociación?

Y.E.:
Al principio, por obvias razones, eran pocos los dispuestos a invertir en Israel. Cuando llegó la ola migratoria desde Rusia, a principios de los 90, tuvimos que pensar cómo emplearlos, pero también cómo aprovechar los conocimientos que traían. Arrancamos con u$s 100 millones, y financiábamos hasta un 50% de los emprendimientos nuevos (un 80% si surgían de una «incubadora de negocios»). Los fondos que se sumaron pueden financiar hasta un 40% del proyecto, y en cinco años tienen una opción de comprarlo, pero a un precio predeterminado que es el monto del préstamo más LIBOR más un 1%, a cambio de pagar un royalty del 7% sobre las futuras utilidades.

P.: ¿Atrajeron a algún fondo grande con esta oferta?

Y.E.:
El más grande fue Advent, y detrás se sumaron dos docenas de fondos de segundo nivel; ocho de cada diez que invirtieron siguen en la operación. Insisto; me parece un muy buen esquema para aplicar en la Argentina.

P.: ¿Por qué?

Y.E.:
Porque la gente quiere ser empresaria, y hay mucho talento. Pero para que vengan los inversores hay que darles infraestructura, incentivos fiscales... y sé que el Gobierno no es muy adepto a estos incentivos. El aporte de inversores institucionales en la Argentina en este campo es cero; por eso la charla con Bossio... La gran pregunta que se deberá responder el Gobierno es si quiere seguir confiando sólo en sus recursos naturales o crecer en productos de gran valor agregado.

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