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Vocación de emprendedor
Periodista: ¿A qué clase de fondos debería apuntar la Argentina para asociarlos al desarrollo del sector tecnológico?
Yigal Ehrlich: Claramente a los «venture capital» (fondos de riesgo). Los fondos de «private equity» invierten en empresas maduras, en fusiones y adquisiciones, y en países desarrollados. Los fondos de «venture capital» están en ascenso: cada año manejan más dinero, sobre todo porque los fondos de pensión colocan una pequeña parte de sus dólares (un 2, 3, 4%) allí.
P.: ¿Cómo funciona el esquema de asociación?
Y.E.: Al principio, por obvias razones, eran pocos los dispuestos a invertir en Israel. Cuando llegó la ola migratoria desde Rusia, a principios de los 90, tuvimos que pensar cómo emplearlos, pero también cómo aprovechar los conocimientos que traían. Arrancamos con u$s 100 millones, y financiábamos hasta un 50% de los emprendimientos nuevos (un 80% si surgían de una «incubadora de negocios»). Los fondos que se sumaron pueden financiar hasta un 40% del proyecto, y en cinco años tienen una opción de comprarlo, pero a un precio predeterminado que es el monto del préstamo más LIBOR más un 1%, a cambio de pagar un royalty del 7% sobre las futuras utilidades.
P.: ¿Atrajeron a algún fondo grande con esta oferta?
Y.E.: El más grande fue Advent, y detrás se sumaron dos docenas de fondos de segundo nivel; ocho de cada diez que invirtieron siguen en la operación. Insisto; me parece un muy buen esquema para aplicar en la Argentina.
P.: ¿Por qué?
Y.E.: Porque la gente quiere ser empresaria, y hay mucho talento. Pero para que vengan los inversores hay que darles infraestructura, incentivos fiscales... y sé que el Gobierno no es muy adepto a estos incentivos. El aporte de inversores institucionales en la Argentina en este campo es cero; por eso la charla con Bossio... La gran pregunta que se deberá responder el Gobierno es si quiere seguir confiando sólo en sus recursos naturales o crecer en productos de gran valor agregado.

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