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Volvieron los abrazos
Todos abrazan al «Keko» Villalva, autor del tercer gol con el cual River volvió al triunfo, tras dos derrotas consecutivas.
Con mucho trabajo y sacrificio pudo vencer a Atlético Tucumán, que había comenzado mejor. Pero las flaquezas defensivas en River son una constante desde que comenzó el campeonato, primero con Néstor Gorosito y ahora con Astrada, y de esa manera pagó la distracción en la primera situación a favor de Atlético Tucumán.
A los 2 minutos, Gigliotti, de cabeza, a la salida de un tiro de esquina desde la derecha y tras un penal no sancionado a Lucas Rodríguez, marcó una ventaja que se justificó en el transcurso del partido.
River salió a buscar la igualdad tratando de manejar la pelota, pero dependiente de lo que podía generar Diego Buonanotte, la principal arma ofensiva de un equipo inofensivo.
Gigliotti se transformó en la figura de los tucumanos ante la inseguridad de los centrales rivales y tuvo otra posibilidad para aumentar.
Con el paso de los minutos, Atlético le cedió la pelota a River y trató de salir de contraataque.
En el segundo tiempo Astrada dispuso dos modificaciones con la idea de cambiar la imagen: sacó a Lucas Orban y Nicolás Domingo e ingresaron Martín Galmarini y el juvenil Roberto Pereyra. El equipo de Astrada salió decidido a buscar la igualdad, presionando en el campo rival y tuvo su premio que terminó justificando con un planteo ofensivo.
A los 25', Galmarini le bajó la pelota de cabeza en la puerta del área a Gallardo, que no esperó que baje y la clavó con un derechazo al lado del palo de Ischuk. Cuatro minutos después, Buonanotte dio vuelta el resultado, con un bombazo.
A los 31', el ingresado «Keko» Villalva selló el 3-1 final cuando encontró un rebote frente al arco.
Atlético Tucumán eligió el angustioso camino de refugiarse y dejó correr el reloj, esperando que el árbitro Giannini marque el final, y le salió mal en el primer partido de «Chiche» Sosa al frente del equipo.


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