31 de marzo 2009 - 00:00

Volvió Charly en un sorpresivo minishow en la Basílica de Luján

Volvió Charly en un sorpresivo minishow en la Basílica de Luján
 «El domingo pasamos por la Basílica de Luján y Charly me dijo: 'Mañana quiero tocar acá'», contó en radio Palito Ortega sobre el show repentino que ofreció ayer a la tarde Charly García, anunciado sólo desde la tarde y presenciado por fans y vecinos de Luján, que no llegaron a mil. «Nos pareció posible cumplirle el sueño, pues se trató de montar un escenario chico, convocar a la banda, y anunciarlo lo más cerca de la hora posible, para que los fanáticos pudieran acercarse, pero que no se convirtiera en un megashow, pues no contábamos con la infraestructura necesaria», concluyó Ortega, su actual «ángel de la guarda», quien le brindó su quinta en Luján para contribuir al tratamiento de recuperación de las drogas.
Se advertía en la seguridad privada y la provincial algo de nerviosismo, conforme los fans buscaban atravesar la valla y hasta el teclado que los separaba de Charly, mientras los patovicas no dejaban de hacer señas poco amigables y amenazantes a un público joven y fanatizado, que se animó a saltar y alentar (brazaletes de «Say no more» en brazos), pese al espectáculo que estaba presenciando.
García, quien había estado nadando en la quinta de Ortega antes de acercarse a la Basílica, comenzó su minirrecital muy sedado, sobre todo si se lo contrasta con sus últimas apariciones, pero no por eso se lo percibió en buena forma. Los efectos de su tratamiento de recuperación no han desaparecido y lucía más hinchado.
Coros
El show comenzó puntual y mostró a García por momentos perdido en las letras, pues las olvidaba y dejaba correr la música. Nada diferente de lo que ocurrió durante los últimos meses, y hasta años previos a la internación, pero ahora con otra velocidad. Los músicos, en esos casos, eran quienes tomaban la posta y ofrecían coros para que no se perdiera el hilo principal de las canciones.
García llegó a la plaza Belgrano de Luján, en las puertas de la Catedral, acompañado por Palito Ortega, subió inmediatamente a un precario escenario y se sentó a un tecladito. Lo acompañó la banda chilena que venía siendo su respaldo en los últimos años y sin la «locura» -real o actuada- que solía identificarlo, comenzó con «Demoliendo hoteles», y siguió con «Promesas sobre el bidet», «No me dejan salir», «Cerca de la revolución», «Influencia», «No voy en tren, voy en avión» y un apoteótico cierre con el «Himno Nacional Argentino». Se retiró del mismo modo: primero salió para un costado del escenario, pero pronto lo buscaron entre cuatro y lo guiaron exactamente en dirección contraria. Nadie esperó bises.
El show fue una rareza. Por el escenario elegido, porque el anuncio se hizo apenas unas horas antes, pero, fundamentalmente, porque significó un retorno algo anticipado de García al ruedo, después de muchos meses de internación. En la casa de Ortega aseguran que está componiendo y grabando su nuevo álbum. Este pequeño regreso de sólo treinta minutos significa, además, un anuncio -en colaboración con el canal TN que lo transmitió en directo y continuó cubriendo con los testimonios de fans durante la hora posterior-, todavía no explicitado, de un megashow de Charly para dentro de un tiempo no tan lejano (y se esperaba que más recuperado). Se trata entonces de un negocio monumental y es un secreto a voces que ocurrirá en un estadio de fútbol.

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