2 de noviembre 2012 - 00:00

Voto 16: política tampoco excusa de la torpeza propia

Andrés Larroque generó una estampida opositora en la sesión por el voto 16. Discurso fuerte y susceptibilidades extremas.
Andrés Larroque generó una estampida opositora en la sesión por el voto 16. Discurso fuerte y susceptibilidades extremas.
El derecho no excusa a nadie de su propia torpeza. Tampoco la política. Y en la sesión donde el oficialismo sancionó la ley que habilita el voto a partir de los 16 años, en medio de la estampida opositora generada por el discurso de Andrés Larroque, hubo torpezas políticas inexcusables en ambos bandos.

Torpeza política, atenuada con inexperiencia legislativa, del diputado de La Cámpora. Su discurso incendiario contra los bloques opositores, que en su mayoría habían anticipado su voto favorable al proyecto, embarró una sesión previsible y consensuada gracias a la labor del presidente de la Cámara, Julián Domínguez, y el jefe de bloque, Agustín Rossi. La agrupación que responde a Máximo, el hijo de la Presidente, deslizó fuera de micrófono que Larroque reaccionó de esa manera víctima de un brote de ira por los discursos previos de algunos diputados del Frente Amplio Progresista de Hermes Binner, quienes habrían intentado apropiarse discursivamente de la bandera social-progresista que defiende el kirchnerismo.

Más allá de las excusas, la retirada opositora del recinto luego de las acusaciones de «narcosocialismo» destinadas al gobernante socialismo santafesino, estuvo a punto de privar de derechos al casi millón y medio de jóvenes de 16 y 17 que podrán votar a partir de las legislativas de 2013. Hubiese sido un contrasentido que un discurso en defensa de los más jóvenes, «pasibles de derechos», hubiera dejado a esta nueva franja etaria sin el derecho a votar.

El Frente para la Victoria debió sufrir demasiado para convertir en ley el proyecto presentado en el Senado por Aníbal Fernández y Elena Corregido. Arañó 131 votos cuando necesitaba un piso de 129. No sobró nada. Tanto que Domínguez, como presidente de la Cámara, debió hacer uso de su derecho a votar. Fue el voto 131. Los votos números 129 y 130 fueron aportados por dos moyanistas que están al borde de la ruptura con la Casa Rosada: Facundo Moyano y el canillita Omar Plaini. Tanto que ayer Cristina de Kirchner agradeció el apoyo de «aliados» para poder sancionar el proyecto del voto a los 16. Fue durante el acto de promulgación de la ley. «La verdad que fue con el quórum, logramos el quórum estricto del oficialismo y de las fuerzas aliadas, así que si no hubiera sido por el oficialismo y las fuerzas aliadas no hubiera habido voto joven, porque realmente bajaron todos después que el oficialismo y sus fuerzas aliadas obtuvieron el quórum. Antes no había bajado nadie», recordó la Presidente.

La jefa de Estado celebró la nueva ley y, sin nombrarlo, ensayó una defensa de Larroque: «Ahora se escuchan cada vez más voces y todas las voces tienen derecho a expresarse, a decir lo que se siente y a no ofenderse nadie. Porque la verdad, si alguien tendría que ofenderse por las cosas que dicen, creo que estoy primera en la fila con el derecho a la ofensa». ¿Cuál fue entonces el discurso incendiario de Larroque, escrito de antemano, que provocó la indignación opositora? Nada demasiado escandaloso para el mundo de la política, donde todos los bandos se acusan entre sí de narcos, corruptos y vendepatria. A continuación, algunos fragmentos de la alocución del «Cuervo» destinados a la UCR, el PRO y el socialismo. 

  • «Permítanme decir al bloque radical que no se meta (Aerolíneas Argentinas) en esos temas, porque no pueden gestionar ni una calesita».  

  • «Yendo al tema del voto, veo mucha subestimación a los jóvenes por parte de los señores diputados de la oposición. Me pregunto si hablan con algún joven, si hablan con alguien, si van a algún barrio o solamente van a los estudios de TN, porque evidentemente están viendo otra realidad». 

  • «A mí también, como decían algunos señores diputados del PRO, me preocupa el desinterés por la política, pero no el de los jóvenes, sino el del jefe de Gobierno de la Ciudad, al cual no le interesan la política ni la gente y desprecia al pueblo de la Ciudad de Buenos Aires».  

  • «Escuchamos a un diputado socialista decir que no quiere más jóvenes muertos. Bueno, hasta hace unos días tenían a cargo de la Policía al jefe de una banda de narcotraficantes. He leído sobre socialismo utópico, he leído sobre socialismo científico, he leído sobre el socialismo real, pero nunca escuché en la historia ni en ninguna parte del mundo hablar de narcosocialismo. Es una pena».

    Esta sumatoria de torpezas verbales, innecesarias en una sesión donde incluso la UCR había anticipado su apoyo al proyecto en general, derivó en otra torpeza opositora: el abandono del recinto. Fueron en vano los intentos de Domínguez por contener al santafesino Juan Carlos Zabalza, jefe del bloque del PS. Fuera de micrófono, Domínguez le rogó a la espada legislativa de Binner que ocupase su banca y respondiera desde allí a Larroque. Los palcos estaban también encendidos y a partir de ese momento reinó el caos. Socialistas, radicales, macristas y peronistas disidentes abandonaron la sesión. El resultado fue la aprobación del proyecto que habilita el voto a partir de los 16 años sin adhesiones opositoras. El tiempo, y las elecciones, dirán cómo interpretó ese abandono el 1.380.000 jóvenes que votarán a partir de las legislativas del próximo año. Lo cierto es que los bloques anti- K regalaron el escenario y una oportunidad histórica para salir en la foto de ampliación de derechos electorales, tal vez la más importante desde la sanción de la Ley Sáenz Peña y la inclusión del voto femenino con Juan Domingo Perón.
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