22 de febrero 2011 - 00:00

Wall Street descansa y el mundo, nervioso

Wall Street descansa y el mundo, nervioso
Con Wall Street cerrado en celebración del Día de los Presidentes (Washington y Lincoln nacieron en febrero), es mucho lo que podríamos comentar: la baja de las Bolsas europeas (1,3% en promedio, los bancos desplomándose más del 2% e Italia perdiendo casi el 3%), la suba de los commodities (en especial el oro y el petróleo), los temores sobre lo que podría pasar en estos días con el euro, etc. Pero la verdad es que todo se reduce a un solo tema. Un trozo de arena, entre Túnez y Egipto, en el que viven apenas 6,4 millones de personas, sobre lo que es el país por extensión numero 17 del planeta: Libia. Olvidado por el mundo «civilizado» hasta 2003, cuando su líder y fundador, el cornonel Muamar Gadafi decidió dar un giro de 180 grados para convertirse en uno de los principales aliados de los EE.UU. en su lucha contra Al Qaeda. Pero no es esto lo que torna importante a Libia para este comentario, ni tampoco que sea el cuarto mayor exportador de petróleo del Africa y el primero por sus reservas, tampoco los u$s 200.000 millones de proyectos en curso, ni su lugar como primer exportador de crudo a Italia, ni las inversiones que ya tienen la italiana ENI, la española Repsol, la francesa Total, la británica BP, más otras empresas noruegas, austríacas, etc. involucradas en el negocio petrolero; poco tampoco lo es que a través de sus dos brazos comerciales sea una de las principales aportantes a la Empresa Nazionali de Idrocarburi o a algunas de las empresas financieras más grandes de Italia. Libia es importante por todo esto. Libia no es Túnez ni es Egipto. Libia es un conglomerado de 15 tribus que a lo largo de los años Gadafi ha sabido contener y mantener con la tensión justa como para que nunca llegaran a alcanzar la paz entre ellas. Ojalá reine la cordura y hoy, cuando Wall Street vuelva a funcionar, las cosas hayan encontrado la calma.

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