23 de agosto 2010 - 00:00

¿Y ahora cómo sigue esta historia?

Las dos caras del partido. La desazón de los jugadores de Boca, que no entienden qué pasó, y la alegría de los All Boys, aplastando a Mauro Matos en el festejo del primer gol.
Las dos caras del partido. La desazón de los jugadores de Boca, que no entienden qué pasó, y la alegría de los All Boys, aplastando a Mauro Matos en el festejo del primer gol.
Ni en las peores pesadillas de los dirigentes, jugadores, hinchas y el propio Claudio Borghi se imaginaban un inicio de campeonato así. Boca no encuentra el rumbo y sumó un solo punto en tres presentaciones.

Los jugadores no entienden el esquema del técnico campeón con Argentinos Juniors o los rivales le encontraron la vuelta a un equipo que deja muchos espacios por detrás de los volantes y que la línea de tres no puede cubrir.

Un Boca que ataca mal y defiende peor se encontró con un All Boys prolijo, que se agrupó bien con dos líneas de cuatro, pero que nunca renunció a atacar y que cuando lo hizo lastimó.

Mauro Matos fue una pesadilla para toda la defensa, porque se metió entre Insaurralde y Caruzzo y allí hizo pesar su potencia. Así generó el penal que le cometió Lucchetti y que fue un cachetazo para el flojo momento anímico de Boca.

Es cierto que sufrió «mal de ausencias», que se notó la falta de Cellay, Clemente Rodríguez y Viatri, pero también es cierto que nunca tuvo la pelota.

Ni con el juvenil Marcelo Cañete ni con Damián Escudero, y el único que se atrevió a alguna gambeta fue el «Pochi» Chávez, que entró en los últimos 30 minutos.

All Boys pegó con mucha justeza, casi como si fuera un noqueador, porque cuando Boca buscaba el empate le marcó el segundo con un cabezazo de Eduardo Do-mínguez que Medel intentó sacar de la línea, pero no pudo.

Boca nunca encontró el partido y ni siquiera tuvo pundonor para salir a buscar con lucha lo que no se conseguía con fútbol.

Ahora empieza una semana muy difícil en la que lloverán las críticas y hasta se pedirá un cambio de timón.

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